Tuvimos que esperar ciento veintitrés días para poder ver, por fin, Piaf! The Show, pero valió la pena cada uno de esos minutos.
Con más de mil representaciones en más de cincuenta países y más de un millón de espectadores, Piaf! Le Spectacle es el mayor éxito francófono del mundo desde 2015. En 2017, alcanzó un hito al agotar localidades en el Carnegie Hall de Nueva York y en el Olympia de París, con la participación especial de Charles Dumont.
Creado y dirigido por Gil Marsalla, Piaf! Le Spectacle ha sido reconocido por personas cercanas a Édith Piaf —como su secretaria particular Ginou Richer, su amiga Germaine Ricord, y figuras como Charles Dumont y Charles Aznavour— como:
“…El tributo más hermoso jamás realizado a la trayectoria de Édith Piaf…”
En dos actos de 45 minutos, el espectáculo narra la historia de la cantante a través de sus inolvidables canciones, con escenografía original y proyecciones de imágenes inéditas.
Con una presentación así en su página oficial (enlace aquí), poco más haría falta decir. Pero una cosa es leer lo que otros cuentan, y otra muy distinta es vivirlo en carne propia.
En febrero publiqué en Media Rueda una entrada titulada El desplante de la Piaf, donde relataba la inesperada cancelación del show y su reprogramación para el verano. Ciento veintitrés días después, llegó por fin la nueva fecha. Y, para entonces, la verdad es que ni mi esposa ni yo estábamos demasiado entusiasmados por ir al teatro. No obstante, fuimos.
Piaf! The Show es una puesta en escena minimalista, con una estética teatral que recuerda al off-Broadway. Se trata, en efecto, de un tributo a la carrera y la vida de un ícono de la música francesa, una figura irrepetible.
Con indiscutible maestría, Nathalie Lermitte nos conduce por la historia de Édith Piaf, desde su juventud cantando en las calles de Montmartre hasta su fama internacional. La interpretación de Lermitte transita con fluidez entre la narradora y el personaje histórico, hablándonos unas veces en tercera persona y otras, como si escucháramos la voz misma de “la pequeña gorrión”.
Lermitte (Piaf) interpreta un amplio repertorio y logra que el público participe con entusiasmo, haciéndonos cantar temas como Padam Padam, La Foule y, por supuesto, La Vie en Rose, con la que cierra el espectáculo. Como ella misma dice: “No podíamos irnos sin esta canción”.
La banda está compuesta por cuatro músicos: piano, bajo, percusión y acordeón. Este último brilla especialmente en un solo durante la segunda mitad del show. Aunque Lermitte es la figura central, hay una constante interacción con los músicos, quienes se integran a la narrativa y se convierten también en actores de este espectáculo musical-teatral que arranca sonrisas, gritos de “¡bravo!” y ovaciones cerradas.
Édith Piaf fue una artista única, irrepetible, que vivió para cantarle al amor. Según Nathalie Lermitte, su mayor amor fue el público. Piaf! The Show es prueba de ello: casi sesenta y tres años después de su muerte, millones de personas siguen yendo a verla, como si nunca se hubiera ido.
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¿Has visto Piaf! The Show o alguna otra obra que te haya marcado?
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Nos seguimos leyendo en Media Rueda.
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