Lecturas de octubre

EL INFILTRADO

de Marta Querol.

A una aldea en donde los vivos conviven con las almas de los muertos y en donde todo transcurre con paz y tranquilidad, llega un forastero que alterará el orden natural de las cosas para los lugareños. La capacidad de seducción de dicho forastero pondrá en jaque la supuesta integridad de los aldeanos y cuestionará ciertos valores que todos dan por hecho.

Se trata de una novela fuera de lo común y lo predecible, donde no existe un personaje central, al menos no con nombre, con cuerpo físico y con voz de humano, aunque sí muy presente y con una fuerza extraordinaria. El infiltrado es una magnifica novela, escrita con pulcritud, que adopta al thriller, al erotismo, al misticismo, al crimen, a lo gótico, y por la ambientación, casi a lo histórico. Según veo yo las cosas, este es de esos libros que se infiltra en la memoria lectora con serias intenciones de quedarse. ¡Altamente recomendado!

EL PACIENTE

de Juan Gómez Jurado.

Un neurocirujano es víctima de un chantaje que lo obliga a elegir entre la vida del presidente de Estados Unidos (presumiblemente Barack Obama) y la de su propia hija. Una historia entretenida, ágil y dinámica que mantiene un buen ritmo durante toda la narración y engancha al lector. No obstante, la verisimilitud de la narración es cuestionable, por momentos, absolutamente increíble y “paquetera”, como diríamos en mi país para describir esas escenas de películas que no podrían ser verdad de ninguna manera. De ahí se deduce que la novela es entretenida tanto como lo pudiese ser una película de acción de Hollywood. Según mi corta experiencia con la obra de este autor, tal parece que suele arrimarse bastante a ese tipo de narración.

Así es que, si lo tuyo es la acción y el entretenimiento, sin que los fallos en la rigurosidad y la veracidad de los hechos sea algo que te detenga, esta novela puede ser una buena opción.

LAS DONCELLAS

de Alex Michaelides.

Los crímenes de chicas que han ocurrido en Cambridge parecen responder a algún tipo de ritual. Mariana, una psicoanalista, tía de una estudiante de dicha universidad, se ve involucrada en la investigación. Los indicios apuntan como sospechoso al profesor Fosca, un carismático catedrático de Filología Clásica que tiene un grupo de discípulas conocidas como las Doncellas.

Se trata de la segunda novela del escritor britano0chipriota (La paciente silenciosa, 2019). Como ocurre con su obra prima, esta segunda entrega atrapa al lector y mantiene el pulso durante toda la narración. En todo caso con Las doncellas el autor consigue superar la debilidad de la novela anterior por el giro de tuerca al final y porque consigue despistar y ocultar el desenlace hasta el último momento, de manera sorprendente. Es una buena novela de misterio y suspense. Entretenida y recomendada.

NIEBLA EN TANGER

de Cristina López Barrio.

Fue casi por casualidad que leí esta novela, o por la curiosidad intencionada de verificar el estilo de escritura de quien imparte un curso al que, no sé ni cómo, me había enlistado.

En principio me chocó el tiempo verbal de la narración. Más adelante comprendí que era una manera eficiente de construir un libro con la estructura de novela dentro de la novela. No es el mejor libro del mundo, pero dista mucho de ser malo (al menos para mi gusto). A decir verdad, lo he disfrutado mucho. Es, como he dicho antes dos novelas en una, siendo una de ellas mejor que la otra, pero necesitándose ambas para poder existir. Hay algunos personajes que quedan algo flojos y la psicoanalista se lleva el primer lugar entre ellos. Me detengo en ella porque es un personaje con mucha participación: Se trata de una argentina divertida y ocurrente que nos saca más de una sonrisa pero que actúa y reacciona de todas las maneras posibles en las que un psicólogo jamás actuaría. No era necesario, digo yo, darle el rol de terapeuta. Conque hubiese sido solo la amiga argentina medio loca hubiese sido más que suficiente, y más cribe.

Los motivos del personaje protagónico están algo por los pelos. Es algo en lo que podría y debería haberse profundizado más, porque de lo contrario queda como un débil pretexto, como algo superficial para contar el resto de la historia. No obstante, la novela tiene embrujo y atrapa como si fuese un pulpo que no te suelta con un gancho que obliga a devorar las páginas y pasar por alto cualquiera de las nimiedades que he mencionado antes. No tengo ni idea si merecía o no ser finalista del Planeta o ganarlo o no haber participado. Eso lo sabrán los que organizan el premio, no creo que ninguna otra persona pueda responder esa interrogante.

Como lectura: fácil, ágil, cautivadora, por momentos trepidante y apasionada. La he disfrutado muchísimo y la recomiendo.

CARTA DE UNA DESCONOCIDA

de Stefan Zweig.

Compré este libro después de leer una reseña en goodreads. Me interesé en él, más que todo, por tratarse del género epistolar, que es algo en lo que ando inmerso en estos días.  He de decir que la edición que compré en Amazon es lamentable, con demasiados errores de impresión.

En cuanto a la obra en sí, creo que se trata de una carta muy extensa y por momentos repetitiva. No presenta artilugios innecesarios en la narración que se acopla a la época y lo melodramático del tema. Porque ha de ser dicho que se trata de una carta todo lo corta venas y melodramática que podría esperarse en una tragedia sentimental, publicada por primera vez en 1922 y con una trama que transcurre durante los primeros diez y ocho años del siglo pasado. La historia ha sido llevada al cine y la TV en múltiples ocasiones, desde 1948 hasta 2011.

Como lectura de entretenimiento en general, está bien. Para lectores en busca del drama sentimental del siglo XIX y principios del XX, es ideal.

SAPIENS. DE ANIMALES A DIOSES

de Yuval Noah Vesga.

Este último es, sin duda, de esos libros que levanta ronchas. Basta leer las revisiones y opiniones de los lectores para comprobar la veracidad de lo que digo. Antes de emitir alguna opinión sobre la obra, sería beneficioso repasar, muy brevemente, las credenciales de su autor:

“Yuval Noah Harari (1976) es profesor de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Se especializó en historia medieval e historia militar, pero tras doctorarse en Historia por la Universidad de Oxford, pasó al campo más amplio de la historia del mundo y los procesos macrohistóricos. Sus libros incluyen Special Operations in the Age of Chivalry, 1100-1550, The Ultimate Experience: Battlefield Revelations and the Making of Modern War Culture, 1450-2000, The Concept of «Decisive Battles» in World History y Armchairs, Coffee and Authority: Eye-witnesses and Flesh-witnesses, Speak about War, 1100-2000. Su libro Sapiens. De animales a dioses ha sido un éxito internacional que se ha traducido a treinta idiomas y ha vendido más de un millón de ejemplares.”

O sea, que algo sabrá sobre lo que escribe.

Regresando al libro, me ha parecido de lo más instructivo y, en cierto punto, revelador. Como dije antes, es un texto que levanta ronchas. Y cómo no serlo si echa por tierra los pilares principales de creencias, costumbres y, sobre todo, religiones, explicando los distintos fenómenos que aborda de una manera mucho más científica y constatable.

A pesar de tratarse de un libro especializado, emplea un lenguaje claro y fácil de entender. El autor consigue hacer un recorrido, nada aburrido, por la historia evolutiva del Homo Sapiens, que se dice fácil pero no creo que cualquiera consiga hacer algo así.

En fin, si te molesta que te demuestren que no hay un dios ni arriba ni abajo, o que los seres humanos somos el depredador más grande que ha existido nunca, o que el brutal y cruel trato a los animales por la industria alimenticia ha conseguido que vivamos más y mejor que nunca antes, o un millón de cosas más que, repito, pueden levantar ronchas, pues este no es tu libro. Por otro lado, si los cuentos de hadas no es lo tuyo y si te interesa el conocimiento sobre la evolución biológica, sin dioses ni arquitectos sobrenaturales, entonces te recomiendo Sapiens. De animales a dioses. ¡Un libro extraordinario!

Lecturas de agosto

Este mes me ha traído tres libros:

El primero,  Breve historia de la mitología griega, es un libro escrito por Fernando López Trujillo que hace un recuento breve, como solo podría hacerse, de la tremenda mitología griega. Es un libro para aprender. Muy bien escrito, sin demasiados adornos en el lenguaje, cosa algo difícil tratándose de lo que se trata y en fin, un ejemplar que disfruté muchísimo y que recomiendo a todo el que guste del conocimiento, la historia y la mitología.

Sobre Carrie, de Stephen King no hay mucho más que se pueda aportar. El escritor norteamericano es un genio en el misterio y, sobre todo, en hacer que las cosas que son imposibles parezcan posibles. Carrie es una gran novela, como todas las de King. Una mirada al lado oscuro de los seres humanos, a la parte mezquina y cruel de la adolescencia, a la absurda inflexibilidad de las religiones. Y todo escrito de una manera magistralmente aterrada.

Por último el libro de Dolores Redondo. La cara norte del corazón ubica a la subinspectora Amaya Salazar en un curso de capacitación con el FBI, tiempo antes de los sucesos narrados en la Trilogia del Baztán. Antes había visto las películas sobre la trilogía, pero no había leído ningún libro de esta escritora. La verdad es que me ha gustado mucho la tensión que mantiene durante toda la narración, las descripciones, el manejo del lenguaje, el estilo y la veracidad de los sucesos narrados, aun cuando tengan una abundante carga de misticismo y superchería. Es una novela que recomiendo sin miramientos, sabiendo que en un futuro próximo leeré algo más de la   creadora de tan enigmáticas historias.

Lecturas de julio

Cada mes les comparto mi opinión —de lector— sobre los libros que leo, y julio no será la excepción. Me dispongo, esta vez con cierta premura, a desvelar los pros y los contras, según lo veo yo, de cinco libros, o, mejor dicho, de cuatro, porque este mes releí El conde de Montecristo y de esa joyita no seré yo quien se atreva a agregar algo a estas alturas.

Empiezo la lista con un libro que me ha sorprendido y que me ha dado mucho placer leer: Las noventa habanas, de Dainerys Machado Vento. Se trata de un grupo de buenos relatos, algunos de ellos extraordinarios, en los que se narran, siempre desde el punto de vista de una mujer, hechos que tienen lugar en la capital cubana. En internet se puede encontrar algunas reseñas sobre este libro, siempre aludiendo al tema político, aun cuando insistan en que no es así. Yo prefiero hacer una lectura diferente de estos relatos. Para mí, más que cualquier otra cosa, este es un libro lleno de valentía y honestidad, algo que escasea entre los escritores de nuestro tiempo.

Son historias de niñas, adolescentes y adultas que, por momentos desgarran, mientras te arrancan una sonrisa, paradoja tan cotidiana en la realidad de mi país. Repito que se trata de un libro que desborda honestidad y que recomiendo cien por cien por lo descarnado, sincero y bien escrito. No se arrepentirán.

El segundo lugar de esta lista le corresponde a La desaparición de Stephanie Mailer, de Joël Dicker. Como suele ocurrir con las novelas de Dicker, la trama da giros en dos o más líneas temporales y propone un misterio a descubrir. Es una buena novela, sin embargo, debo reconocer que es la que menos me ha gustado de las tres o cuatro que he leído de este autor. Tal vez la culpa de ello recaiga un poco en su enorme extensión, aunque sospecho que hay algo más detrás de mi valoración. El final, por ejemplo, me pareció poco creíble. A pesar de ello, repito que es una buena novela, como todas las del autor sueco. Si se tiene paciencia y buena disciplina de lector, puede ser una buena elección. No obstante, si nunca antes has leído nada de Dicker, te recomiendo que empieces por otros títulos y dejes este para más adelante, cuando ya te hayas formado una opinión sobre el escritor.

Luego vino Rey Blanco, de Juan Gómez Jurado. Al parecer esta es la última —o la más reciente— entrega de la saga de Antonia Scott y Jon Gutiérrez, los personajes que se ha inventado el escritor madrileño, y que incluye los títulos Reyna Roja y Loba Negra. Libros que yo no he leído. La novela es entretenida, con muchísima acción desde el comienzo y con un lenguaje bastante bien cuidado, gracias al dios de la escritura, quien quiera que sea. El autor recurre a varios trucos del cine de acción de Hollywood, con lo cual crea un ritmo ágil, aunque demasiado comercial. Esta no será una «novela para recordar» o cuestionarnos ningún aspecto de nuestra existencia; aunque sí para disfrutar y entretenernos. Si te gusta el suspenso, la acción y el ritmo acelerado en la lectura, esta podría ser una excelente opción.  

He dejado para el final la novela que he calificado como revelación del mes, Isla de la juventud pinos, de Yunior Santana y Gilberto Reyes. No conozco a Santana de nada, ni de su obra, que consta de tres novelas, según creo; ni de ninguna otra cosa. A Gilberto, en cambio, lo conozco desde hace más de veinte años, cuando, en horas de trabajo y bajo seudónimo para que mi jefa de entonces no me descubriera, entraba en el grupo de chat del programa radial más famoso de la radio de Miami y participaba de las locuras que se inventaban Los fonomemecos. A Reyes lo he visto en diferentes facetas: en su carrera profesional como actor de tv, teatro y cine. También lo conozco como locutor de radio, conductor de un show estelar en la televisión, empresario, anfitrión y amigo, entre otras cosas. Pero jamás lo imaginé escritor, de ahí que una novela suya sea una revelación para mí.

Mediante un grupo de sucesos reales y otros ficticios, que tuvieron lugar entre octubre de 1962 y febrero de 2007, Santana y Reyes tejen a cuatro manos una trepidante historia que mantiene el pulso y atrapa el interés del lector durante toda la lectura, que se dice fácil, pero no lo es. No estoy seguro si la novela debería catalogarse como novela histórica porque el periodo en que transcurre la trama es relativamente reciente. No obstante, cumple con varios de los siete rasgos más característicos de ese género, según wikipedia:   

  • Sentido histórico de la época
  • Revitalización del pasado con una proyección pretendidamente realista
  • Carácter popular, entendido como el reflejo de la realidad social y los grupos que la forman
  • Preferencia por personajes cuya individualidad refleja un carácter medio o típico
  • Aplicación al presente al día de hoy
  • Incidencia del anacronismo que sea preciso
  • Condición crítica constitutiva del género, toda vez que encierra un conflicto entre historia y ficción, que conduce a una nueva forma de novela, la novela realista, encarnada según Lukács en Honoré Balzac.

En detrimento de la novela he de decir que adolece de cierta rigurosidad literaria, sobre todo en el estilo, y que la corrección que realizó la editorial o quien quiera que estuviese a cargo de esa tarea, si es que se hizo tal cosa, fue algo superficial y sin ninguna seriedad. Es por ello que tropezamos con erratas, reiteraciones, aliteraciones innecesarias y anglicismos que, de haber sometido el texto a un trabajo serio de corrección, podrían haber desaparecido y la novela hubiese terminado con el brillo que merece una historia como esa.

Señores editores, que no todo es corregir algunas tildes, cobrar y mandar a imprimir. Hay que trabajar un poco más y con mayor seriedad, que los lectores y escritores no somos idiotas.

Fuera como fuese y dejando de lado el mal trabajo de terceros, Isla de la juventud pinos es una historia que encierra una aventura excepcional y que, sin que me quepa la más mínima duda, es también una forma de venganza frente a una dictadura militar que ha cobrado muchas vidas, sueños y ganas de vivir. Es por esto que, al concluir su lectura, cerré el libro con una sonrisa de satisfacción. A todos nos hubiese encantado que los sucesos con que culmina esa historia hubiesen sido reales, al menos así nosotros, los cubanos, estaríamos seguros de no habernos «quedao dao».

Pero, ¿Quién quita que no haya sucedido como lo cuentan los autores? Después de todo, la magia de la ficción está en que el lector jamás sabrá si lo que lee es del todo cierto o no lo es en absoluto.

Buen aniversario

Marion tenía veinticuatro, pero aparentaba menos. No quiso traje de cola ni iglesia. La boda se celebró en la azotea del edificio donde vivía un amigo. Carlos era dos años mayor. Con su salario en la redacción de un periódico y con lo que ella sacaba como fotógrafa independiente podrían arreglárselas para vivir tranquilamente. Dieciséis años después, Marion recordaba todo aquello como si hubiese pasado la tarde anterior.

A los cuarenta y dos todavía su marido era un hombre atractivo, pensaba. Aquella camisa azul le sentaba de maravilla y su bien recortada barba, ya con algunas canas, le otorgaba un aspecto interesante. Ella eligió zapatos de tacón alto. Ya no estaban para bailoteos y esa noche con seguridad la disfrutarían mucho más en un piano bar que en una discoteca. Carlos se puso un saco gris como si con ello reafirmara que la idea del piano bar era acertada. Marion se hizo un moño en lo alto de la cabeza, él la besó.

«¿Te quieres volver a casar conmigo esta noche?”, le preguntó en el umbral de la puerta de salida. «Solo si lo hacemos en una azotea, sin traje de cola ni curas», respondió ella y salieron abrazados y riendo a celebrar su aniversario.

Lecturas de junio

Mujeres que no perdonan, de Camilla Läckberg, Escrito en sangre, de Federico Axat, La intérprete de cuerpos, de Anne Fraiser, Y Julia retó a los dioses, de Santiago Posteguillo, Historia viva, de Hillary Clinton. Estos han sido los libros que he leído durante el mes de junio. La verdad es que ninguno de ellos resultó ser excepcional, lo cual no me hace particularmente feliz. A pesar de una calidad promedio, merecen que se comente sobre ellos porque algo tienen de rescatable, unos más que otros.

Mujeres que no perdonan, de Camilla Läckberg. Esta novela resultó ser el libro más sorprendente del mes. Sin demasiados aspavientos ni pretensiones de ninguna clase, esta novela narra la historia de tres mujeres: Ingrid, Victoria y Birgitta, que en apariencias no tienen nada en común. No obstante, las circunstancias en las que vive cada una, las lleva a coincidir y planear el crimen perfecto. Fue una sorpresa porque no esperaba que detrás de una novela sencilla, con lenguaje común y sin alarde de ningún tipo, se escondiera una trama criminal elaborada con minuciosidad. Es una novela fácil de leer, entretenida y creíble. Nada demasiado sofisticado, como he dicho antes, pero se puede pasar un buen rato con su lectura.

Escrito en sangre, de Federico Axat.  Desde el punto de vista de la investigación criminal, la novela aporta mucho a quienes escribimos policiacos y thrillers. La trama es elaborada y por momentos ingeniosa. Pero falla en el lenguaje cargado de molestas florituras y adornos; en la excesiva extensión y, tal vez, en el final un tanto ambiguo. Por lo demás, si gusta de policiacos más o menos dinámicos, sin mucha finesa literaria pero entretenidos, esta puede ser una buena opción.

La intérprete de cuerpos, de Anne Fraiser. Esta es una novela a la que le sobra la mitad. Para mayor desgracia, la primera mitad. Me resultó un suplicio leer esa primera parte y estuve a segundos de dejarla por incorregible, pero esa absurda disciplina de lector me obligó a continuar hasta que, por fin, la novela cobró sentido y se volvió interesante. Si logras pasar ese primer 40% o poco más, descubrirás una novela policiaca bastante dinámica y entretenida. Incluso buena. Pero eso sí, has de pasar la gran prueba del primer 40% más aburrido del mundo.

Y Julia retó a los dioses, de Santiago Posteguillo. Esta resultó ser la mayor decepción del mes. Ya había leído la anterior novela de la saga de Julia Domna, Yo Julia. Me pareció estupenda porque me encantan las novelas históricas y porque la Roma antigua es siempre un tema muy seductor y apasionante. En aquella ocasión noté algunos fallos literarios, pero la historia que se narraba me hizo perdonar cualquier debilidad, sobre todo en el estilo, por más evidente que estas fueran. Esta segunda novela sobre la emperatriz romana es más de lo mismo: una extraordinaria historia, novelada de manera bastante mediocre, por desgracia. Es una pena que lo que podría haber sido una novela superlativamente genial, terminara siendo un novelón para, como dijo un amigo escritor cuando le comenté sobre ella, un público al que no le interesa la manera en que se cuenta una historia. Por desgracia he leído muchos libros mal escritos y sé que abundan mucho más de lo que deberían. Pero cuando ese fenómeno aparece de la mano de una historia magnifica, no puedo mirar al otro lado. Es verdaderamente una pena.

Historia viva, de Hillary Clinton. Acá no hay mucho que decir desde el punto de vista literario. Esta es una autobiografía bastante interesante de una de las mujeres más influyentes, controversiales y extraordinarias de Estados Unidos, sin que importe la aversión o simpatía política que cada quien sienta por ella. Es una autobiografía reveladora, al menos para mí lo fue. Descubrí con su lectura aspectos que no conocía de la vida de la ex Primera Dama y que hicieron que, de alguna manera, mi opinión hacia ella se viera afectada. Si te interesan las biografías de políticos y Hillary Clinton es alguien que llama tu atención, te recomiendo leer Historia viva. Tal vez te ocurra como a mí y descubras algunas cosas que jamás hubieses sospechado de una de las mujeres más relevantes de nuestro tiempo.

1969

No sé cómo estaban las cosas durante el año en que tu naciste. Pero en 1969 ocurrieron cosas extraordinarias que tal vez te gustaría saber.

Por ejemplo, ese año se inventó las celdas de energía solar, los libros electrónicos, los detectores de humo a batería, y las cámaras digitales CCD. Ese magnífico año se estrenaron películas tales como Bush Cassidy and the Sundance Kid (Paul Newman y Robert Redford); Hello Dolly (Barbara Streisand); y Midnight cowboy (Dustin Hufman y Jon Voight).

En 1969 la población de Estados Unidos era de 202.7 millones de habitantes, el presidente era el demócrata Lyndon B. Johnson y el ingreso promedio anual era de $8.550.

Fue ese y no otro el año en que el hombre pisó la Luna por primera vez.

“El programa Apollo completa su misión. Neil Armstrong, astronauta estadounidense, se convierte en el primer hombre en poner un pie en la Luna cuatro días después del despegue desde Cabo Cañaveral”

Ese año sonaba en la radio Na Na Hey Kiss Him Goodbye por Steam y Sweet Caroline por Neil Diamond. Si no las reconoces por el título, pincha el enlance y te llevará a YouTube. Luego comentas aquí.

Por si fuera poco, en 1969 nació Gwen Stefani (actriz), Ice Cube (cantante y actor), Jennifer Aniston (actriz), Christian Slater (actor) y, por supuesto, Ruben Alfonso Jr. (aprendiz de escritor)

Si no lo sabías, ya lo sabes.

Cuando los hijos se van

 El día en que mi hijo mayor metió sus cosas en una maleta y se fue a vivir a la casa de su novia, mi esposa lloró. Yo ya lo había hecho unas semanas antes, cuando nos había comunicado su decisión.

El niño tenía dieciocho años y me aterraba la idea de que se enfrentara al mundo sin papi y mami apagando los fuegos que dejaba detrás. Pero no podía ni quería hacer algo que le obligase a cambiar de idea. Su novia de entonces aún no había cumplido los dieciocho, y sus padres sí tenían potestad legal para impedirle vivir sola. Vivieron juntos en aquella casa durante algunos meses. Pero en cuanto ella cumplió la mayoría de edad se mudaron solos a un apartamento de una habitación que alquilaron en el mismo edificio donde vivo. Otra vez lo tenía cerca, aunque en condiciones muy diferentes a las de antes.

Muy pronto el chico nos demostró a su madre y a mí que era capaz de llevar una vida organizada y sin grandes tropiezos. El noviazgo, en cambio, duró uno o dos años hasta que se rompió y ella regresó al hogar materno. Mi hijo quedó solo en su apartamento y, cuando le propuse que regresara con nosotros, me respondió que lo habíamos educado para ser responsable y enfrentar los problemas, no para huir de ellos. Se quedaría en su propia casa y con las riendas de su vida en las manos.

Por suerte la peligrosa y libertina vida de soltero, con apartamento en el centro de la ciudad, y suficiente dinero en los bolsillos no duró demasiado tiempo. Una tarde nos presentó a su nueva novia, una chica agradable y cariñosa que en un santiamén se ganó nuestro afecto. Al poco tiempo desalquilaron el apartamento de mi edificio y se mudaron a uno en una zona más alejada. Fue allí cuando, tiempo después, nos comunicaron que íbamos a ser abuelos.

La semana pasada mi hijo menor, que tiene diecinueve años y aún vive con nosotros, metió sus cosas en una maleta y se fue a vivir con su novia en la casa de la madre de ella. Mi esposa y yo encajamos el golpe con los labios apretados y una punzada en el estómago. Nuestro bebé de seis pies y dos pulgadas de estatura se nos iba de casa. No voy a negar que ha sido una semana llena de sensaciones intensas: vacío, preocupación, añoranza y hasta un pelín de tristeza. Pero una vez más no podía ni quería hacer algo que mellara la decisión de uno de mis hijos.  

Ayer, durante una reunión familiar, mi pequeño y su novia nos comunicaron que quieren alquilar un apartamento para ellos dos, y emprender por primera vez la aventura de vivir en pareja, asumiendo la responsabilidad por todo lo que les suceda. Nos contaron sus estrategias, sus metas, sus planes. Por supuesto que nuestro apoyo fue inmediato e incondicional. Incluso nos ofrecimos para ayudarlos a encontrar el lugar que más conveniente les resulte.

En la noche, cuando regresábamos a casa le confesé a mi esposa que me sentía muy orgulloso de mis dos hijos. Ella sonrió satisfecha y yo miré por la ventanilla del coche para evitar que notara que los ojos se me volvían de agua. Esto de vivir en la media rueda trae sus glorias, por supuesto, pero también acarrea algunas penas. Por ejemplo, la de ir quedándonos solos.

Una suegra en casa de un escritor

Mi suegra vino a pasar unos días con nosotros. Vive con mi cuñada, al otro lado de la ciudad, pero como ésta salió de viaje durante una semana, la trajimos a nuestra casa (a mi suegra).

Mi esposa cuenta que, de joven, su madre se parecía a las famosas “criollitas de Wilson”.  Sin embargo, al acercarse a los ochenta años, de la otrora escultural cubana apenas queda una mujer frágil que se ha consumido hasta alcanzar una estatura casi infantil, y requiere de ayuda para las cosas más elementales. Pero no solo su fortaleza física ha desaparecido casi por completo y su apariencia se ha transformado. Con los años su talante de matriarca transmutó en un rol más cercano al de quien obedece que al de quien ordena; a acatar las decisiones que toman otros, más que a organizar la vida familiar; a esperar, más que a imponer. Y yo, que creo tener mi mundo casi en orden, y ya no dispongo de la vida ni las acciones de nadie, me he tenido que ocupar.

Esta mañana mi esposa se fue al trabajo dejándome a cargo de la situación. Confieso que nunca he sido muy hacendoso en menesteres de esa naturaleza, así que hago lo que puedo. Desde la oficina la escuché trajinar en la cocina y me sobresalté al percibir que algo se le había caído de las manos. Disimulando mi preocupación me levanté fingiendo que tenía sed para poder espiar lo que había sucedido y, de ser posible, ayudar a mitigar las consecuencias. Por suerte no había sido nada grave, pero aproveché la ocasión y le pregunté a qué hora deseaba almorzar.

—A las doce —me dijo segura de sí.

—Pues a esa hora será —le respondí y enseguida le di a elegir entre dos recetas. Prefirió el pastel de maíz a la carne.

Después de un rato me descubrí frente al fogón preparando el almuerzo de la madre de mi esposa, de manera que me recordó el tiempo en que lo hacía para mis hijos cuando eran pequeños. Cuando estuvo listo le corté el pastel de su elección en trozos pequeños, luego lo regué con aceite de oliva para alivianar su textura y hacerlo más llevadero para su afectado sistema digestivo.

——Come despacio —le dije al ponerle enfrente el plato, los cubiertos y la servilleta —. ¿Ya tienes agua? —pregunté.

—Sí —me respondió—. Está suavecito —agregó al probar la comida.

—¿Quieres galletas o cualquier otra cosa? —pregunté, pero me dijo que no, que con el pastel era suficiente.

Cuando regresé a la oficina a continuar con mis tareas, mantuve una oreja atenta a lo que sucedía en el comedor. Al rato la sentí lavando los trastos.

—Deja eso —le dije alzando la voz. Ella respondió algo que no entendí.

—Yo lo hago dentro de un rato —insistí. Me ignoró y continuó en sus labores.

Mi teléfono emitió un sonido indicando la entrada de un mensaje de texto. Era mi esposa que quería saber cómo me iba con mi suegra.

—Todo está en orden —le dije—. Ya almorzó, ahora está viendo un vídeo de algo que tiene que ver con Cuba, lo sé porque la escucho desde aquí. Está tranquila.

Mi mujer me envió una carita amarilla con el gesto de un beso en los labios y un corazoncito rojo.

—Gracias mi amor —escribió después.

—¿Qué gracias ni gracias? —le respondí y le mandé otro beso—. ¿A qué hora vienes? —pregunté.

—Hoy termino temprano —me respondió ella.

Otro beso y otro corazoncito.

Desde donde estaba yo podía escuchar la conversación de mi suegra por su móvil en altavoz. Reconocí la voz de su cuñada (la de mi suegra). Hablaban de remedios, de centros clínicos, de las horas de desvelo, del glaucoma que padece un pariente que vive en no sé dónde.

Mi cronometrada rutina diaria de escritor solitario se había ido al diablo. Probablemente sucedería lo mismo durante algunos días más. Mientras tanto, yo intentaba escribir esto sin sospechar qué calidad podría tener, bastante suerte tendría si conseguía que saliera algo.

Concluí que la vida es una rueda con movimiento sinfín: unas veces cuidamos de otros y luego otros cuidan de nosotros.

Lecturas de febrero

Febrero resultó ser tan dinámico como enero, al menos en cuanto a lecturas se trata. Al igual que durante el mes anterior disfruté de cuatro nuevos libros.

El primero fue El club del crimen de los jueves, de Richard Osman. Una historia divertida sobre un tema muy serio, el crimen. De lectura ágil y entretenida. Una novela a ratos irónica, otras veces casi tierna. La disfruté y la recomiendo. Luego le tocó el turno a Escribir y publicar una novela. Un libro que como sugiere el título, está dirigido a escritores. Es un estupendo manual escrito por Ana González DuquePaola C. ÁlvarezCelia AriasInma BretonesDavid GenerosoJaume VicentAlicia Pérez GilRuth Ibáñez ÁmezPilar Navarro Colorado, y Enrique Carlos Martín. Escrito de una manera fácil de entender, ágil y dinámico. Cubre todos o casi todos (por si acaso) los aspectos de la escritura, publicación y comercialización de un libro. La verdad es que para quien ande en los intrincados caminos de escribir y, sobre todo, publicar un libro, este manual le servirá de mucho. Mientras leía estos dos, como suele ser mi costumbre, escuchaba un audio libro. En esta ocasión le correspondió el turno a Herejes, de Leonardo Padura. Este escritor tiene una característica muy peculiar: sus historias atrapan y sus personajes (debería decir Mario Conde) conquista. Su prosa y estilo, en cambio, no son ni de lejos de lo mejor que se produce en mi país. No obstante, Padura puede que sea el escritor cubano más mediático del momento, a pesar de los pesares. Herejes ha sido el libro de este autor que menos me ha gustado. Innecesariamente largo, aburrido, con florituras en exceso, demasiado explicativo (aquello de show don’t tell) se le olvidó a Padura. En cuanto a mi recomendación, les aconsejaría que buscaran otro libro, aunque sea del mismo autor. Por ultimo leí Breve tratado de lo efímero. Por mucho esta fue la mejor selección del mes. Se trata de un libro de relatos, escrito por Fernando Ugeda Calabuig con un excelente manejo de la narración y unas historias que abarcan diferentes temáticas. Todas excepcionales. Altamente recomendado.