Lecturas de noviembre

–       La alternativa del escorpión, de Fernando Ugeda Calabuig

Londres, tres de noviembre de 1899. Una chica irlandesa es encontrada tumbada en su lecho con un cuchillo clavado en el corazón. El inspector a cargo de la investigación no tardará demasiado en descubrir que el siniestro no pertenece al género de los crímenes de Jack ni a ninguno de los que investiga Sherlock. Esta vez se trata de otra cosa.

Me ha gustado el lenguaje que utiliza el autor durante toda la narración, aunque reconozco que al principio me molestó un poco la adjetivación y ese aire rimbombante con que los personajes hablan, pero pronto comprendí que no podría haber sido de otra manera pues se trata de un narrador personaje que vive y escribe en el adorable Londres, durante los últimos años de la era victoriana. Así hablaban en aquellos tiempos, según creemos por lo que nos dice la literatura y el cine.

Luego viene la cuestión de la trama. Creía que me enfrentaba a una novela policiaca: asesinatos, detectives, investigación criminal, etc. Todo eso existe en la novela, es cierto, pero no la veo como policiaca. Cuando se desvela las causas reales de la muerte de Mary la historia toma un giro que la convierte en otra cosa. No sabría decir qué, pero otra cosa. Aunque no por ello pierde calidad, según mi parecer sucede todo lo contrario. La novela se crece con ese giro. Eso sí, la manera en que nos enteramos de lo ocurrido no me convence del todo. Esa confesión epistolar tiene un ligero gustillo a Deux ex machina. Yo habría intentado resolverlo de otra forma, de ahí que mi valoración sea de cuatro estrellas y no cinco.

Excelente las cavilaciones filosóficas a lo largo de toda la narración. Lo mismo digo de la crítica social y de credo religioso. Ese aspecto merece una A+. En general he disfrutado mucho de la lectura y la recomiendo. Todo el tiempo tuve la extraña sensación de que leía literatura de época. O sea, de “aquella época.”

Como dice la contraportada del libro: “Amistad, honor, traición, amor… Todo es conjugado hábilmente a lo largo de una historia que, como un juego de espejos, conducirá al lector a un insospechado final.”

–        La madre de Frankenstein: Episodios de una guerra interminable, de Almudena Grandes.

Esta es una novela que hace honor incuestionable a una parte de su título: “interminable”. Lo primero es que, en lugar de una novela literaria, esta tiene mucha más pinta de telenovela, o en mi caso, radio novela, porque la he escuchado en audio libro.

La historia presenta algunos capítulos interesantes y atractivos. Pero la mayoría de ellos son sumamente aburridos y desgastantes en su lectura (o escucha). La autora hace un uso desmedido e injustificado del recurso de repetición con sus porqués y otras palabras similares. Incluso la repetición aparece hasta en los discursos de personajes, pues al utilizar diferentes voces narrativas (4 en total), en ocasiones un personaje repite lo que ya otro ha dicho antes y los lectores tenemos que volver a pasar por el mismo pasaje más de una vez. Como si con una no fuera suficiente.

Uno de los aspectos más desconcertante de esta novela es el título. A mí se me antoja como el chicle que alguien se saca de la boca para pegar algo a una superficie. Es que La madre de Frankenstein, propiamente dicha, es un pretexto para contar una historia que no tiene nada que ver con lo que dicho título implica. Esto va más de la historia de un país en una época pos guerra, durante una dictadura, con una sociedad prejuiciada. Yo que sé, pero de madre y de Frankenstein esto no tiene nada. Las notas aclaratorias al final de la novela intentan justificar la elección del título. Según veo yo las cosas, no lo consigue.

Con todo esto no intento restarle el mérito que pueda tener una historia tan interesante, que lo es, claro que sí. Pero como literatura a mí me aburrió, me agobió y me pareció que, en todo caso y, sin intención de faltar al respeto sino solo con la idea de jugar con las palabras, la madre de Frankenstein sería la propia autora y su hijo esta gigantesca novela repleta de retazos de diferentes colores y formas.

La buena suerte, de Rosa Montero.

Me decidí a leer esta novela motivado por la valoración que hizo sobre ella, la escritora Marta Querol. En realidad, no la leí, sino que la escuché en audio libro, que no es lo mismo, pero es igual.

Un hombre misterioso toma una decisión aún más misteriosa y decide instalarse en un piso asqueroso y deprimente, en un pueblo perdido y medio muerto. A partir de esa situación el lector descubrirá un grupo de personajes extraordinarios con características muy individuales y voces propias. La intriga detrás de la extraña decisión de “aquel hombre” se irá dilucidando a medida que la trama nos permita adentrarnos en su psicología y sus motivaciones.

“Un libro humano, tierno, inquietante…” decía Querol en evidente referencia a la historia que se narra. Yo agregaría un par de adjetivos: desgarrador y punzante.

Es una novela escrita con pulcritud, con excelente manejo del lenguaje y con extraordinaria habilidad narrativa. Llama mi atención el recurso de estilo en cuanto a la voz narrativa: mientras los personajes que tienen algún peso en la historia hablan en primera persona, convirtiéndose en narradores, en lo referente al hombre misterioso, que pudiese ser el protagonista de la historia, o tal vez no, se utiliza un narrador omnisciente en tercera persona.

A pesar de que no me gusta el uso de diferentes voces narrativas, reconozco que en este caso ha sido un toque delicioso que incluso, ayuda a identificar la psicología propia de cada personaje. ¡Muy bien por la autora!

Ha sido, en fin, una lectura que he disfrutado desde sus primeras líneas. En el caso del audio libro, la narración es de las mejores que he escuchado.

Sin dudas un libro 100% recomendable.

Pecado Original, de Karimn Slaughter.

Leer a esta escritora best seller es siempre un gusto. Su serie de novelas policiacas protagonizadas por el agente Will Trent contienen una intensidad y un dinamismo impresionantes. En el caso de Pecado Original, la historia tiene lugar en apenas treinta y seis horas y desde la página número tres la tensión se eleva sin mermar un solo segundo, hasta el punto final, sin que con ello la novela se convierta, ni por un instante, en una historieta de tiroteos y coches chirriando las ruedas.

Slaugter es capaz de describir los diversos aspectos de una investigación policial de manera magistral y las situaciones dramáticas, así como sus personajes, están fuertemente matizados con un trasfondo cargado de complejidad y psicología, donde siempre hay lugar para sorprender al lector (confieso que son estos aspectos que podría imitar en mis propias novelas)

Sin embargo, no podría decir que es la mejor novela de Slauther, pongo otras en lugar de preferencia. Tal vez sea porque, al haber leído los libros de la serie de manera desordenada, en este, que es el 2 de 5, no me sorprende demasiado la historia de Will y los demás personajes. De ser así, la culpa es mía.

Con todo, si te gusta la novela policiaca con mucha adrenalina, fuerte dosis de psicología y secretos tras bambalinas, Pecado original es el libro.

–        El crimen del señor Chase, de James Halloran

No recuerdo qué hizo que comprara este libro que no es más que un intento de thriller de misterio con muchas carencias.
El autor pretende, o eso parece, una imitación entre Poe, Cortazar y Conan Doyle, por increíble que esto suene. Por supuesto que no lo consigue. En cambio, este relato de 50 páginas termina siendo un thriller que parece haber sido escrito por un adolescente. Los personajes son planos, casi tontos. Las situaciones, traídas por los pelos, tampoco ayudan. Y el final no podría ser más simplista e infantil.

Lecturas de octubre

EL INFILTRADO

de Marta Querol.

A una aldea en donde los vivos conviven con las almas de los muertos y en donde todo transcurre con paz y tranquilidad, llega un forastero que alterará el orden natural de las cosas para los lugareños. La capacidad de seducción de dicho forastero pondrá en jaque la supuesta integridad de los aldeanos y cuestionará ciertos valores que todos dan por hecho.

Se trata de una novela fuera de lo común y lo predecible, donde no existe un personaje central, al menos no con nombre, con cuerpo físico y con voz de humano, aunque sí muy presente y con una fuerza extraordinaria. El infiltrado es una magnifica novela, escrita con pulcritud, que adopta al thriller, al erotismo, al misticismo, al crimen, a lo gótico, y por la ambientación, casi a lo histórico. Según veo yo las cosas, este es de esos libros que se infiltra en la memoria lectora con serias intenciones de quedarse. ¡Altamente recomendado!

EL PACIENTE

de Juan Gómez Jurado.

Un neurocirujano es víctima de un chantaje que lo obliga a elegir entre la vida del presidente de Estados Unidos (presumiblemente Barack Obama) y la de su propia hija. Una historia entretenida, ágil y dinámica que mantiene un buen ritmo durante toda la narración y engancha al lector. No obstante, la verisimilitud de la narración es cuestionable, por momentos, absolutamente increíble y “paquetera”, como diríamos en mi país para describir esas escenas de películas que no podrían ser verdad de ninguna manera. De ahí se deduce que la novela es entretenida tanto como lo pudiese ser una película de acción de Hollywood. Según mi corta experiencia con la obra de este autor, tal parece que suele arrimarse bastante a ese tipo de narración.

Así es que, si lo tuyo es la acción y el entretenimiento, sin que los fallos en la rigurosidad y la veracidad de los hechos sea algo que te detenga, esta novela puede ser una buena opción.

LAS DONCELLAS

de Alex Michaelides.

Los crímenes de chicas que han ocurrido en Cambridge parecen responder a algún tipo de ritual. Mariana, una psicoanalista, tía de una estudiante de dicha universidad, se ve involucrada en la investigación. Los indicios apuntan como sospechoso al profesor Fosca, un carismático catedrático de Filología Clásica que tiene un grupo de discípulas conocidas como las Doncellas.

Se trata de la segunda novela del escritor britano0chipriota (La paciente silenciosa, 2019). Como ocurre con su obra prima, esta segunda entrega atrapa al lector y mantiene el pulso durante toda la narración. En todo caso con Las doncellas el autor consigue superar la debilidad de la novela anterior por el giro de tuerca al final y porque consigue despistar y ocultar el desenlace hasta el último momento, de manera sorprendente. Es una buena novela de misterio y suspense. Entretenida y recomendada.

NIEBLA EN TANGER

de Cristina López Barrio.

Fue casi por casualidad que leí esta novela, o por la curiosidad intencionada de verificar el estilo de escritura de quien imparte un curso al que, no sé ni cómo, me había enlistado.

En principio me chocó el tiempo verbal de la narración. Más adelante comprendí que era una manera eficiente de construir un libro con la estructura de novela dentro de la novela. No es el mejor libro del mundo, pero dista mucho de ser malo (al menos para mi gusto). A decir verdad, lo he disfrutado mucho. Es, como he dicho antes dos novelas en una, siendo una de ellas mejor que la otra, pero necesitándose ambas para poder existir. Hay algunos personajes que quedan algo flojos y la psicoanalista se lleva el primer lugar entre ellos. Me detengo en ella porque es un personaje con mucha participación: Se trata de una argentina divertida y ocurrente que nos saca más de una sonrisa pero que actúa y reacciona de todas las maneras posibles en las que un psicólogo jamás actuaría. No era necesario, digo yo, darle el rol de terapeuta. Conque hubiese sido solo la amiga argentina medio loca hubiese sido más que suficiente, y más cribe.

Los motivos del personaje protagónico están algo por los pelos. Es algo en lo que podría y debería haberse profundizado más, porque de lo contrario queda como un débil pretexto, como algo superficial para contar el resto de la historia. No obstante, la novela tiene embrujo y atrapa como si fuese un pulpo que no te suelta con un gancho que obliga a devorar las páginas y pasar por alto cualquiera de las nimiedades que he mencionado antes. No tengo ni idea si merecía o no ser finalista del Planeta o ganarlo o no haber participado. Eso lo sabrán los que organizan el premio, no creo que ninguna otra persona pueda responder esa interrogante.

Como lectura: fácil, ágil, cautivadora, por momentos trepidante y apasionada. La he disfrutado muchísimo y la recomiendo.

CARTA DE UNA DESCONOCIDA

de Stefan Zweig.

Compré este libro después de leer una reseña en goodreads. Me interesé en él, más que todo, por tratarse del género epistolar, que es algo en lo que ando inmerso en estos días.  He de decir que la edición que compré en Amazon es lamentable, con demasiados errores de impresión.

En cuanto a la obra en sí, creo que se trata de una carta muy extensa y por momentos repetitiva. No presenta artilugios innecesarios en la narración que se acopla a la época y lo melodramático del tema. Porque ha de ser dicho que se trata de una carta todo lo corta venas y melodramática que podría esperarse en una tragedia sentimental, publicada por primera vez en 1922 y con una trama que transcurre durante los primeros diez y ocho años del siglo pasado. La historia ha sido llevada al cine y la TV en múltiples ocasiones, desde 1948 hasta 2011.

Como lectura de entretenimiento en general, está bien. Para lectores en busca del drama sentimental del siglo XIX y principios del XX, es ideal.

SAPIENS. DE ANIMALES A DIOSES

de Yuval Noah Vesga.

Este último es, sin duda, de esos libros que levanta ronchas. Basta leer las revisiones y opiniones de los lectores para comprobar la veracidad de lo que digo. Antes de emitir alguna opinión sobre la obra, sería beneficioso repasar, muy brevemente, las credenciales de su autor:

“Yuval Noah Harari (1976) es profesor de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Se especializó en historia medieval e historia militar, pero tras doctorarse en Historia por la Universidad de Oxford, pasó al campo más amplio de la historia del mundo y los procesos macrohistóricos. Sus libros incluyen Special Operations in the Age of Chivalry, 1100-1550, The Ultimate Experience: Battlefield Revelations and the Making of Modern War Culture, 1450-2000, The Concept of «Decisive Battles» in World History y Armchairs, Coffee and Authority: Eye-witnesses and Flesh-witnesses, Speak about War, 1100-2000. Su libro Sapiens. De animales a dioses ha sido un éxito internacional que se ha traducido a treinta idiomas y ha vendido más de un millón de ejemplares.”

O sea, que algo sabrá sobre lo que escribe.

Regresando al libro, me ha parecido de lo más instructivo y, en cierto punto, revelador. Como dije antes, es un texto que levanta ronchas. Y cómo no serlo si echa por tierra los pilares principales de creencias, costumbres y, sobre todo, religiones, explicando los distintos fenómenos que aborda de una manera mucho más científica y constatable.

A pesar de tratarse de un libro especializado, emplea un lenguaje claro y fácil de entender. El autor consigue hacer un recorrido, nada aburrido, por la historia evolutiva del Homo Sapiens, que se dice fácil pero no creo que cualquiera consiga hacer algo así.

En fin, si te molesta que te demuestren que no hay un dios ni arriba ni abajo, o que los seres humanos somos el depredador más grande que ha existido nunca, o que el brutal y cruel trato a los animales por la industria alimenticia ha conseguido que vivamos más y mejor que nunca antes, o un millón de cosas más que, repito, pueden levantar ronchas, pues este no es tu libro. Por otro lado, si los cuentos de hadas no es lo tuyo y si te interesa el conocimiento sobre la evolución biológica, sin dioses ni arquitectos sobrenaturales, entonces te recomiendo Sapiens. De animales a dioses. ¡Un libro extraordinario!

Lecturas de julio

Cada mes les comparto mi opinión —de lector— sobre los libros que leo, y julio no será la excepción. Me dispongo, esta vez con cierta premura, a desvelar los pros y los contras, según lo veo yo, de cinco libros, o, mejor dicho, de cuatro, porque este mes releí El conde de Montecristo y de esa joyita no seré yo quien se atreva a agregar algo a estas alturas.

Empiezo la lista con un libro que me ha sorprendido y que me ha dado mucho placer leer: Las noventa habanas, de Dainerys Machado Vento. Se trata de un grupo de buenos relatos, algunos de ellos extraordinarios, en los que se narran, siempre desde el punto de vista de una mujer, hechos que tienen lugar en la capital cubana. En internet se puede encontrar algunas reseñas sobre este libro, siempre aludiendo al tema político, aun cuando insistan en que no es así. Yo prefiero hacer una lectura diferente de estos relatos. Para mí, más que cualquier otra cosa, este es un libro lleno de valentía y honestidad, algo que escasea entre los escritores de nuestro tiempo.

Son historias de niñas, adolescentes y adultas que, por momentos desgarran, mientras te arrancan una sonrisa, paradoja tan cotidiana en la realidad de mi país. Repito que se trata de un libro que desborda honestidad y que recomiendo cien por cien por lo descarnado, sincero y bien escrito. No se arrepentirán.

El segundo lugar de esta lista le corresponde a La desaparición de Stephanie Mailer, de Joël Dicker. Como suele ocurrir con las novelas de Dicker, la trama da giros en dos o más líneas temporales y propone un misterio a descubrir. Es una buena novela, sin embargo, debo reconocer que es la que menos me ha gustado de las tres o cuatro que he leído de este autor. Tal vez la culpa de ello recaiga un poco en su enorme extensión, aunque sospecho que hay algo más detrás de mi valoración. El final, por ejemplo, me pareció poco creíble. A pesar de ello, repito que es una buena novela, como todas las del autor sueco. Si se tiene paciencia y buena disciplina de lector, puede ser una buena elección. No obstante, si nunca antes has leído nada de Dicker, te recomiendo que empieces por otros títulos y dejes este para más adelante, cuando ya te hayas formado una opinión sobre el escritor.

Luego vino Rey Blanco, de Juan Gómez Jurado. Al parecer esta es la última —o la más reciente— entrega de la saga de Antonia Scott y Jon Gutiérrez, los personajes que se ha inventado el escritor madrileño, y que incluye los títulos Reyna Roja y Loba Negra. Libros que yo no he leído. La novela es entretenida, con muchísima acción desde el comienzo y con un lenguaje bastante bien cuidado, gracias al dios de la escritura, quien quiera que sea. El autor recurre a varios trucos del cine de acción de Hollywood, con lo cual crea un ritmo ágil, aunque demasiado comercial. Esta no será una «novela para recordar» o cuestionarnos ningún aspecto de nuestra existencia; aunque sí para disfrutar y entretenernos. Si te gusta el suspenso, la acción y el ritmo acelerado en la lectura, esta podría ser una excelente opción.  

He dejado para el final la novela que he calificado como revelación del mes, Isla de la juventud pinos, de Yunior Santana y Gilberto Reyes. No conozco a Santana de nada, ni de su obra, que consta de tres novelas, según creo; ni de ninguna otra cosa. A Gilberto, en cambio, lo conozco desde hace más de veinte años, cuando, en horas de trabajo y bajo seudónimo para que mi jefa de entonces no me descubriera, entraba en el grupo de chat del programa radial más famoso de la radio de Miami y participaba de las locuras que se inventaban Los fonomemecos. A Reyes lo he visto en diferentes facetas: en su carrera profesional como actor de tv, teatro y cine. También lo conozco como locutor de radio, conductor de un show estelar en la televisión, empresario, anfitrión y amigo, entre otras cosas. Pero jamás lo imaginé escritor, de ahí que una novela suya sea una revelación para mí.

Mediante un grupo de sucesos reales y otros ficticios, que tuvieron lugar entre octubre de 1962 y febrero de 2007, Santana y Reyes tejen a cuatro manos una trepidante historia que mantiene el pulso y atrapa el interés del lector durante toda la lectura, que se dice fácil, pero no lo es. No estoy seguro si la novela debería catalogarse como novela histórica porque el periodo en que transcurre la trama es relativamente reciente. No obstante, cumple con varios de los siete rasgos más característicos de ese género, según wikipedia:   

  • Sentido histórico de la época
  • Revitalización del pasado con una proyección pretendidamente realista
  • Carácter popular, entendido como el reflejo de la realidad social y los grupos que la forman
  • Preferencia por personajes cuya individualidad refleja un carácter medio o típico
  • Aplicación al presente al día de hoy
  • Incidencia del anacronismo que sea preciso
  • Condición crítica constitutiva del género, toda vez que encierra un conflicto entre historia y ficción, que conduce a una nueva forma de novela, la novela realista, encarnada según Lukács en Honoré Balzac.

En detrimento de la novela he de decir que adolece de cierta rigurosidad literaria, sobre todo en el estilo, y que la corrección que realizó la editorial o quien quiera que estuviese a cargo de esa tarea, si es que se hizo tal cosa, fue algo superficial y sin ninguna seriedad. Es por ello que tropezamos con erratas, reiteraciones, aliteraciones innecesarias y anglicismos que, de haber sometido el texto a un trabajo serio de corrección, podrían haber desaparecido y la novela hubiese terminado con el brillo que merece una historia como esa.

Señores editores, que no todo es corregir algunas tildes, cobrar y mandar a imprimir. Hay que trabajar un poco más y con mayor seriedad, que los lectores y escritores no somos idiotas.

Fuera como fuese y dejando de lado el mal trabajo de terceros, Isla de la juventud pinos es una historia que encierra una aventura excepcional y que, sin que me quepa la más mínima duda, es también una forma de venganza frente a una dictadura militar que ha cobrado muchas vidas, sueños y ganas de vivir. Es por esto que, al concluir su lectura, cerré el libro con una sonrisa de satisfacción. A todos nos hubiese encantado que los sucesos con que culmina esa historia hubiesen sido reales, al menos así nosotros, los cubanos, estaríamos seguros de no habernos «quedao dao».

Pero, ¿Quién quita que no haya sucedido como lo cuentan los autores? Después de todo, la magia de la ficción está en que el lector jamás sabrá si lo que lee es del todo cierto o no lo es en absoluto.

Lecturas de abril

Abril me trajo libros muy peculiares, algunos algo difíciles de comentar y otros no tanto.

Fueron cuatro los ejemplares que durante este mes sumé a mi biblioteca:

La novela del sueco Mankell es un verdadero thriller que cuenta con todas las características propias del género. Además, presenta matices propios de la literatura escandinava que no podrían pasársele por alto al lector observador. Con una trama compleja y muy bien narrada en 235 páginas, el escritor nos presenta al inspector Wallander (demasiado estereotipado, he de apostillar), quien deberá resolver un doble asesinato que ha dejado como única pista la última palabra pronunciada por una de las víctimas “extranjero”. Una buena novela policiaca que cubre problemas sociales presentes en casi cualquier sociedad del mundo moderno.

Por su parte, Yo, Julia, que le mereció a su autor el premio Planeta 2018, es una delicia de novela histórica.704 páginas impresas o 24 horas y 59 minutos de lectura en audiobook, que cualquier amante del genero disfrutará desde la primera estrofa hasta las notas históricas con que culmina este extenso, pero magnífico libro. Julia Domna, la mujer de origen sirio que alguna vez existió, y tal vez, “gobernó” el imperio romano, convirtiéndose en la más poderosa todas las augustas que existieron antes y existirían después de ella, se presenta de forma muy convincente en esta novela que narra su ascenso al poder durante años de rebelión y gran violencia. Una historia fascinante, épica, cautivadora. Un personaje admirable. Una novela recomendable.

Nada es considerada por algunos como una obra que merece ocupar su lugar como una de las mejores novelas europeas del siglo XX. No obstante, debo decir que me ha resultado un pelín densa, sobre todo el principio. Más tarde he conseguido tomarle el pulso e interesarme más por la historia. Sin embargo, ha sido uno de esos libros que me ha tomado más tiempo de lo habitual, y no conseguí terminarlo en abril. Por ello, hablaremos de esta novela en mayo, que es cuando con seguridad lo terminaré.

Por ultimo tenemos Yo, emperador, de Alejandro Lámbarry. Esta es una novela peculiar: escrita (desafortunadamente) en segunda persona, se convierte en un reto o un riesgo porque casi siempre el “sonido” de la prosa distorsiona demasiado cuando se elige un narrador en segunda persona. A título personal creo que comunicar de esa manera es un error en el uso del lenguaje. O sea, hablar de uno mismo como si se tratase de otra persona (…Fuiste a la casa de tu madre porque querías verla antes de irte del país. Estabas preocupado por la manera en que reaccionaría. Tu madre, en cambio, te dio un beso en la mejilla y te deseó suerte…) Una manera horrible de hablar cuando en ese ejemplo “tu” eres tú mismo.

Es cierto que otros autores han escrito grandes obras utilizando el narrador en segunda persona. Carlos Fuentes, por ejemplo. Pero este no es el caso.

A pesar de ello, la novela está bien narrada y el estilo es limpio. La historia no me cautivó demasiado, a pesar del esfuerzo del autor por representar las luchas internas del ser humano a través de la práctica de un absurdo deporte, y el guiño a la historia de los emperadores romanos no tiene mayor relevancia para mí. Como lectura rápida de una novela más o menos entretenida, está bien.

Pero no olviden que todo esto no es más que impresiones personales sobre mis lecturas. No tomen nunca a pie juntillas lo que aquí escribo. Mejor fórmense su propio criterio y lean estos y otros libros, lean mucho, lean con ansias. Luego, tal vez, se animen a compartir su experiencia conmigo y con el resto de los lectores de Media Rueda.

En Media Rueda celebramos el dia del libro

Si algo nos gusta en Media Rueda, son las historias. Hoy, 23 de abril, se celebra el día internacional del libro y, como es de esperar, no podíamos pasar por alto esta fecha sin rendir nuestro pequeño homenaje al mejor invento del hombre y al método más efectivo para contar historias, el libro.

Como dijo Jorge Luis Borges: “De los instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Solo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”.

¡Feliz día del libro!

Lecturas de febrero

Febrero resultó ser tan dinámico como enero, al menos en cuanto a lecturas se trata. Al igual que durante el mes anterior disfruté de cuatro nuevos libros.

El primero fue El club del crimen de los jueves, de Richard Osman. Una historia divertida sobre un tema muy serio, el crimen. De lectura ágil y entretenida. Una novela a ratos irónica, otras veces casi tierna. La disfruté y la recomiendo. Luego le tocó el turno a Escribir y publicar una novela. Un libro que como sugiere el título, está dirigido a escritores. Es un estupendo manual escrito por Ana González DuquePaola C. ÁlvarezCelia AriasInma BretonesDavid GenerosoJaume VicentAlicia Pérez GilRuth Ibáñez ÁmezPilar Navarro Colorado, y Enrique Carlos Martín. Escrito de una manera fácil de entender, ágil y dinámico. Cubre todos o casi todos (por si acaso) los aspectos de la escritura, publicación y comercialización de un libro. La verdad es que para quien ande en los intrincados caminos de escribir y, sobre todo, publicar un libro, este manual le servirá de mucho. Mientras leía estos dos, como suele ser mi costumbre, escuchaba un audio libro. En esta ocasión le correspondió el turno a Herejes, de Leonardo Padura. Este escritor tiene una característica muy peculiar: sus historias atrapan y sus personajes (debería decir Mario Conde) conquista. Su prosa y estilo, en cambio, no son ni de lejos de lo mejor que se produce en mi país. No obstante, Padura puede que sea el escritor cubano más mediático del momento, a pesar de los pesares. Herejes ha sido el libro de este autor que menos me ha gustado. Innecesariamente largo, aburrido, con florituras en exceso, demasiado explicativo (aquello de show don’t tell) se le olvidó a Padura. En cuanto a mi recomendación, les aconsejaría que buscaran otro libro, aunque sea del mismo autor. Por ultimo leí Breve tratado de lo efímero. Por mucho esta fue la mejor selección del mes. Se trata de un libro de relatos, escrito por Fernando Ugeda Calabuig con un excelente manejo de la narración y unas historias que abarcan diferentes temáticas. Todas excepcionales. Altamente recomendado.