Una novela negra encerrada en un paréntesis poético.

Leer a Fernando Ugeda Calabuig (Villena, 1961) es siempre un gusto. Su prosa consta de una indiscutible limpieza estética en donde, sin incurrir en recargas, el autor nos obsequia con un estupendo vocabulario abundante en buenos sustantivos, adjetivos puntuales y frases inteligentes.

Su novela más reciente, Canción de amor para un monstruo, publicada este año por Olé libros, además de lo dicho antes, cumple el principal e inalterable objetivo de cualquier narración: entretener. Es una novela de género negro distribuida en capítulos cortos, de fácil lectura, con una trama dinámica y redonda, y con personajes bien perfilados. Curiosamente las primeras y las últimas páginas de esta historia de crímenes violentos pertenecen al inconfundible mundo de la poesía, demostrando con ello una vez más que el lirismo es una característica presente en toda la obra de este autor.

Canción de amor para un monstruo es una novela para leer en dos o tres tardes, como suele decir un amigo escritor. Es una historia llena de violencia, de venganza y de sadismo, que, a pesar de ello, te arranca una sonrisa en su punto final.

No tengo más que recomendar esta novela, como he hecho con toda la obra de Fernando Ugeda. Por su buena narración, por su excelente manejo del idioma, por sus tramas redondas, por su buena escritura, este es un autor que merece ser leído.