Lecturas de octubre

EL INFILTRADO

de Marta Querol.

A una aldea en donde los vivos conviven con las almas de los muertos y en donde todo transcurre con paz y tranquilidad, llega un forastero que alterará el orden natural de las cosas para los lugareños. La capacidad de seducción de dicho forastero pondrá en jaque la supuesta integridad de los aldeanos y cuestionará ciertos valores que todos dan por hecho.

Se trata de una novela fuera de lo común y lo predecible, donde no existe un personaje central, al menos no con nombre, con cuerpo físico y con voz de humano, aunque sí muy presente y con una fuerza extraordinaria. El infiltrado es una magnifica novela, escrita con pulcritud, que adopta al thriller, al erotismo, al misticismo, al crimen, a lo gótico, y por la ambientación, casi a lo histórico. Según veo yo las cosas, este es de esos libros que se infiltra en la memoria lectora con serias intenciones de quedarse. ¡Altamente recomendado!

EL PACIENTE

de Juan Gómez Jurado.

Un neurocirujano es víctima de un chantaje que lo obliga a elegir entre la vida del presidente de Estados Unidos (presumiblemente Barack Obama) y la de su propia hija. Una historia entretenida, ágil y dinámica que mantiene un buen ritmo durante toda la narración y engancha al lector. No obstante, la verisimilitud de la narración es cuestionable, por momentos, absolutamente increíble y “paquetera”, como diríamos en mi país para describir esas escenas de películas que no podrían ser verdad de ninguna manera. De ahí se deduce que la novela es entretenida tanto como lo pudiese ser una película de acción de Hollywood. Según mi corta experiencia con la obra de este autor, tal parece que suele arrimarse bastante a ese tipo de narración.

Así es que, si lo tuyo es la acción y el entretenimiento, sin que los fallos en la rigurosidad y la veracidad de los hechos sea algo que te detenga, esta novela puede ser una buena opción.

LAS DONCELLAS

de Alex Michaelides.

Los crímenes de chicas que han ocurrido en Cambridge parecen responder a algún tipo de ritual. Mariana, una psicoanalista, tía de una estudiante de dicha universidad, se ve involucrada en la investigación. Los indicios apuntan como sospechoso al profesor Fosca, un carismático catedrático de Filología Clásica que tiene un grupo de discípulas conocidas como las Doncellas.

Se trata de la segunda novela del escritor britano0chipriota (La paciente silenciosa, 2019). Como ocurre con su obra prima, esta segunda entrega atrapa al lector y mantiene el pulso durante toda la narración. En todo caso con Las doncellas el autor consigue superar la debilidad de la novela anterior por el giro de tuerca al final y porque consigue despistar y ocultar el desenlace hasta el último momento, de manera sorprendente. Es una buena novela de misterio y suspense. Entretenida y recomendada.

NIEBLA EN TANGER

de Cristina López Barrio.

Fue casi por casualidad que leí esta novela, o por la curiosidad intencionada de verificar el estilo de escritura de quien imparte un curso al que, no sé ni cómo, me había enlistado.

En principio me chocó el tiempo verbal de la narración. Más adelante comprendí que era una manera eficiente de construir un libro con la estructura de novela dentro de la novela. No es el mejor libro del mundo, pero dista mucho de ser malo (al menos para mi gusto). A decir verdad, lo he disfrutado mucho. Es, como he dicho antes dos novelas en una, siendo una de ellas mejor que la otra, pero necesitándose ambas para poder existir. Hay algunos personajes que quedan algo flojos y la psicoanalista se lleva el primer lugar entre ellos. Me detengo en ella porque es un personaje con mucha participación: Se trata de una argentina divertida y ocurrente que nos saca más de una sonrisa pero que actúa y reacciona de todas las maneras posibles en las que un psicólogo jamás actuaría. No era necesario, digo yo, darle el rol de terapeuta. Conque hubiese sido solo la amiga argentina medio loca hubiese sido más que suficiente, y más cribe.

Los motivos del personaje protagónico están algo por los pelos. Es algo en lo que podría y debería haberse profundizado más, porque de lo contrario queda como un débil pretexto, como algo superficial para contar el resto de la historia. No obstante, la novela tiene embrujo y atrapa como si fuese un pulpo que no te suelta con un gancho que obliga a devorar las páginas y pasar por alto cualquiera de las nimiedades que he mencionado antes. No tengo ni idea si merecía o no ser finalista del Planeta o ganarlo o no haber participado. Eso lo sabrán los que organizan el premio, no creo que ninguna otra persona pueda responder esa interrogante.

Como lectura: fácil, ágil, cautivadora, por momentos trepidante y apasionada. La he disfrutado muchísimo y la recomiendo.

CARTA DE UNA DESCONOCIDA

de Stefan Zweig.

Compré este libro después de leer una reseña en goodreads. Me interesé en él, más que todo, por tratarse del género epistolar, que es algo en lo que ando inmerso en estos días.  He de decir que la edición que compré en Amazon es lamentable, con demasiados errores de impresión.

En cuanto a la obra en sí, creo que se trata de una carta muy extensa y por momentos repetitiva. No presenta artilugios innecesarios en la narración que se acopla a la época y lo melodramático del tema. Porque ha de ser dicho que se trata de una carta todo lo corta venas y melodramática que podría esperarse en una tragedia sentimental, publicada por primera vez en 1922 y con una trama que transcurre durante los primeros diez y ocho años del siglo pasado. La historia ha sido llevada al cine y la TV en múltiples ocasiones, desde 1948 hasta 2011.

Como lectura de entretenimiento en general, está bien. Para lectores en busca del drama sentimental del siglo XIX y principios del XX, es ideal.

SAPIENS. DE ANIMALES A DIOSES

de Yuval Noah Vesga.

Este último es, sin duda, de esos libros que levanta ronchas. Basta leer las revisiones y opiniones de los lectores para comprobar la veracidad de lo que digo. Antes de emitir alguna opinión sobre la obra, sería beneficioso repasar, muy brevemente, las credenciales de su autor:

“Yuval Noah Harari (1976) es profesor de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Se especializó en historia medieval e historia militar, pero tras doctorarse en Historia por la Universidad de Oxford, pasó al campo más amplio de la historia del mundo y los procesos macrohistóricos. Sus libros incluyen Special Operations in the Age of Chivalry, 1100-1550, The Ultimate Experience: Battlefield Revelations and the Making of Modern War Culture, 1450-2000, The Concept of «Decisive Battles» in World History y Armchairs, Coffee and Authority: Eye-witnesses and Flesh-witnesses, Speak about War, 1100-2000. Su libro Sapiens. De animales a dioses ha sido un éxito internacional que se ha traducido a treinta idiomas y ha vendido más de un millón de ejemplares.”

O sea, que algo sabrá sobre lo que escribe.

Regresando al libro, me ha parecido de lo más instructivo y, en cierto punto, revelador. Como dije antes, es un texto que levanta ronchas. Y cómo no serlo si echa por tierra los pilares principales de creencias, costumbres y, sobre todo, religiones, explicando los distintos fenómenos que aborda de una manera mucho más científica y constatable.

A pesar de tratarse de un libro especializado, emplea un lenguaje claro y fácil de entender. El autor consigue hacer un recorrido, nada aburrido, por la historia evolutiva del Homo Sapiens, que se dice fácil pero no creo que cualquiera consiga hacer algo así.

En fin, si te molesta que te demuestren que no hay un dios ni arriba ni abajo, o que los seres humanos somos el depredador más grande que ha existido nunca, o que el brutal y cruel trato a los animales por la industria alimenticia ha conseguido que vivamos más y mejor que nunca antes, o un millón de cosas más que, repito, pueden levantar ronchas, pues este no es tu libro. Por otro lado, si los cuentos de hadas no es lo tuyo y si te interesa el conocimiento sobre la evolución biológica, sin dioses ni arquitectos sobrenaturales, entonces te recomiendo Sapiens. De animales a dioses. ¡Un libro extraordinario!

Lecturas de mayo

Quienes leen esta sección con regularidad habrán adivinado que lo que escribo aquí no es, ni de cerca, una reseña, una crítica o un profundo análisis literario de los volúmenes que pasan por mis manos. Es, eso sí, una opinión muy personal, enfocada mayormente en el placer que me han producido dichas lecturas, o en el desgano que han provocado, según sea el caso. El criterio de un lector, creo yo, es algo muy subjetivo que no tiene nada que ver con la buena o mala literatura, si es que tal cosa existe.

Aclarado este punto vamos a mi valoración personal de los títulos que leí durante el pasado mes.

El nombre de la rosa, de Umberto Eco.

Esta es una novela monumental, una obra colosal. La leí por primera vez hace treinta o treinta y cinco años. En aquella época y con aquella edad, me pareció de lo mejor. Luego he visto la película varias veces (muy buena también). Esta vez decidí releer la que considero la mejor novela de Eco y elegí el formato de audio libro porque me permite escuchar mientras trabajo en otras cosas.

¿Qué decir de El nombre de la rosa?: policiaco, historia, intrigas, crímenes, misterio, detectives, libros, cultura, lenguaje. La novela lo tiene todo. Algo debo aclarar, a quien no sea un asiduo lector le recomiendo otros títulos porque esta podría resultarle demasiado larga y densa si no se tiene buen hábito de lectura y cierta disciplina.

Trigo Limpio, de Juan Manuel Gil.

Decidí leer Trigo Limpio después de ver el comentario favorable que le dedicó un amigo escritor que cuenta con bastante buen criterio. Sin embargo, esta vez mi opinion no coincide con la de mi amigo.

Esta novela ganó el premio Biblioteca Breve 2021 y ha sido publicada por Planeta. Su versión audio libro fue narrada de una forma demasiado aparatosa y, tal vez, esto sumó para que me gustase menos. Las comparaciones que utiliza el autor durante casi toda la novela resultan melosas. Las voces de algunos personajes son poco creíbles, a pesar del intento por justificarlo al final. Algunos diálogos suenan demasiado artificiales. En cuanto a la historia, creo que carece de sentido, de norte. Es un argumento difuso, según lo veo yo. Tiene cosas que rescatar, por supuesto. El estilo no está mal y la idea de entretejer la historia con una especie de guía de escritura de una novela es plausible. Aunque esto puede ser tanto favorable como no porque con este recurso el autor le da al lector las herramientas para encontrar los fallos de su propia novela.

En general me pareció una obra pretenciosa, pero lo más seguro es que esté equivocado. Lo mejor sería que tú, que lees esto, buscaras el libro y sacaras tus propias conclusiones.

Nada, de Carmen Laforet.

El prólogo de Vargas Llosa, en la edición que poseo, publicada por Modern Libary Classic, sin lugar a dudas es muy esclarecedor. Lo leí al finalizar el libro y no antes, como se debería hacer. Es cierto que Nada tiene un gran mensaje, más presente en lo que no se dice que en lo que sí. Es cierto que el estilo es de lo mejor que uno encuentra. Es cierto que, habiendo sido escrita cuando lo fue, la novela pudo ser una de las mejores del momento. Pero decir, hoy, Nada no me dijo nada, o casi nada, que no es lo mismo, pero es igual.

A ver, intentemos aclarar las cosas: la novela es impecable en todos los sentidos técnicos y estructurales (no voy a detenerme en eso). Lo que me queda incómodo es la historia (vuelvo yo con lo de la historia). Son muchísimas páginas opresoras, angustiantes, locas, miserables, hambrientas, sucias, desquiciadas, reprimidas, abusadas y abusadoras para que al final no pase nada.

El título no podría ser mejor.

La paciente silenciosa, de Alex Michaelides.

Esta es una novela típica del genero thriller o suspense. Es una historia bien contada que en todo momento atrapa la curiosidad del lector y lo mantiene alerta (al menos a mí me sucedió así). Las historias paralelas que en un momento dado coinciden es siempre un recurso efectivo. En su novela el autor britano-chipriota consigue muy bien dicha efectividad. El final sorprende, aunque he de advertir que se “descubre” muchas páginas antes de la última. Quizás ese sea uno de los puntos en contra de la novela que, por tratarse de un suspense debería haber sido más difícil descubrir el fondo de la historia criminal. Pero en general vale la pena leerla, según creo.

Un dato curioso es que Alex Michaelides pasó veinte años llamando a las puertas de productoras de cine y tv para ofrecerle los guiones que escribía sin que la mayoría o ninguna le hiciese caso. Sin embargo, con La paciente silenciosa (The silent patient) las productoras se pelean los derechos audiovisuales. El escritor terminó eligiendo a la productora de Brad Pitt, y la novela, según he leído, muy pronto será llevada al cine. ¡Muy bien por él!

El libro del día del juicio final, de Connie Willis.

He dejado este título para el final por ser el que más he disfrutado.

En la portada de la edición que yo leí aparece una cita del diario El País: “Nadie, salvo Katherine Neville, ha dominado como Connie Willis el thriller histórico”. Y en la contraportada aparece la siguiente nota de Miguel Barceló: “Una de las mejores y más inteligentes voces de la literatura especulativa moderna”

Lo cierto es que la novela me ha atrapado de principio a fin, a pesar de su gran extensión. Es, como muy bien señala el diario español, un thriller histórico con una historia magnifica. Bueno, lo de magnifico se lo he puesto yo porque me gustan las novelas históricas y los thrillers. Por si fuese poco, tengo fascinación con la Edad Media por lo que no ha de extrañar que me deje seducir por una novela como esta. Más allá de mi predisposición a aceptar el libro de Willis, la historia es muy buena. Por ser tan extensa, creo yo, en algunos momentos peca de redundante. Como si se estancara la historia y no pasara nada. Ya está, lo dije, que tampoco se trata de no verle los defectos a los libros que nos gustan.

En general es una buena novela, según mis estándares y mis gustos medio raros. Las descripciones no podrían haberse escrito mejor. Uno cree que “camina” junto al personaje por la Inglaterra medieval. La trama mantiene en todo momento el suspenso en un pico alto.

Es muy interesante el hecho de que esta novela, habiéndose publicado por primera vez en 1992, recree en la época actual (2054 dentro de la historia) una cuarentena a causa de un virus y haga mención a una pandemia que azotó al mundo algunos años antes, con detalles tan claros que tal parece que habla de la crisis por el Covid19. Imagino que se trate de una de las premoniciones que en raras ocasiones tenemos los escritores.

Hay algunos libros que uno cierra sabiendo que al día siguiente no recordará nada de cuanto leyó. Libros con historias insulsas y personajes blandos que pasan de largo sin dejar ninguna marca en nuestra memoria de lector. Otros, en cambio, nos provocan una sensación de añoranza apenas leemos la palabra FIN. Esos son los libros con historias capaces de convertirnos en cómplices y con personajes que extrañaremos durante algún tiempo y recordaremos durante un periodo mucho más largo.

Según mis estándares como escritor, pero sobretodo como lector, esos últimos son los buenos. El libro del día del juicio final, de Connie Willis. Es uno de ellos.