Lecturas de octubre

EL INFILTRADO

de Marta Querol.

A una aldea en donde los vivos conviven con las almas de los muertos y en donde todo transcurre con paz y tranquilidad, llega un forastero que alterará el orden natural de las cosas para los lugareños. La capacidad de seducción de dicho forastero pondrá en jaque la supuesta integridad de los aldeanos y cuestionará ciertos valores que todos dan por hecho.

Se trata de una novela fuera de lo común y lo predecible, donde no existe un personaje central, al menos no con nombre, con cuerpo físico y con voz de humano, aunque sí muy presente y con una fuerza extraordinaria. El infiltrado es una magnifica novela, escrita con pulcritud, que adopta al thriller, al erotismo, al misticismo, al crimen, a lo gótico, y por la ambientación, casi a lo histórico. Según veo yo las cosas, este es de esos libros que se infiltra en la memoria lectora con serias intenciones de quedarse. ¡Altamente recomendado!

EL PACIENTE

de Juan Gómez Jurado.

Un neurocirujano es víctima de un chantaje que lo obliga a elegir entre la vida del presidente de Estados Unidos (presumiblemente Barack Obama) y la de su propia hija. Una historia entretenida, ágil y dinámica que mantiene un buen ritmo durante toda la narración y engancha al lector. No obstante, la verisimilitud de la narración es cuestionable, por momentos, absolutamente increíble y “paquetera”, como diríamos en mi país para describir esas escenas de películas que no podrían ser verdad de ninguna manera. De ahí se deduce que la novela es entretenida tanto como lo pudiese ser una película de acción de Hollywood. Según mi corta experiencia con la obra de este autor, tal parece que suele arrimarse bastante a ese tipo de narración.

Así es que, si lo tuyo es la acción y el entretenimiento, sin que los fallos en la rigurosidad y la veracidad de los hechos sea algo que te detenga, esta novela puede ser una buena opción.

LAS DONCELLAS

de Alex Michaelides.

Los crímenes de chicas que han ocurrido en Cambridge parecen responder a algún tipo de ritual. Mariana, una psicoanalista, tía de una estudiante de dicha universidad, se ve involucrada en la investigación. Los indicios apuntan como sospechoso al profesor Fosca, un carismático catedrático de Filología Clásica que tiene un grupo de discípulas conocidas como las Doncellas.

Se trata de la segunda novela del escritor britano0chipriota (La paciente silenciosa, 2019). Como ocurre con su obra prima, esta segunda entrega atrapa al lector y mantiene el pulso durante toda la narración. En todo caso con Las doncellas el autor consigue superar la debilidad de la novela anterior por el giro de tuerca al final y porque consigue despistar y ocultar el desenlace hasta el último momento, de manera sorprendente. Es una buena novela de misterio y suspense. Entretenida y recomendada.

NIEBLA EN TANGER

de Cristina López Barrio.

Fue casi por casualidad que leí esta novela, o por la curiosidad intencionada de verificar el estilo de escritura de quien imparte un curso al que, no sé ni cómo, me había enlistado.

En principio me chocó el tiempo verbal de la narración. Más adelante comprendí que era una manera eficiente de construir un libro con la estructura de novela dentro de la novela. No es el mejor libro del mundo, pero dista mucho de ser malo (al menos para mi gusto). A decir verdad, lo he disfrutado mucho. Es, como he dicho antes dos novelas en una, siendo una de ellas mejor que la otra, pero necesitándose ambas para poder existir. Hay algunos personajes que quedan algo flojos y la psicoanalista se lleva el primer lugar entre ellos. Me detengo en ella porque es un personaje con mucha participación: Se trata de una argentina divertida y ocurrente que nos saca más de una sonrisa pero que actúa y reacciona de todas las maneras posibles en las que un psicólogo jamás actuaría. No era necesario, digo yo, darle el rol de terapeuta. Conque hubiese sido solo la amiga argentina medio loca hubiese sido más que suficiente, y más cribe.

Los motivos del personaje protagónico están algo por los pelos. Es algo en lo que podría y debería haberse profundizado más, porque de lo contrario queda como un débil pretexto, como algo superficial para contar el resto de la historia. No obstante, la novela tiene embrujo y atrapa como si fuese un pulpo que no te suelta con un gancho que obliga a devorar las páginas y pasar por alto cualquiera de las nimiedades que he mencionado antes. No tengo ni idea si merecía o no ser finalista del Planeta o ganarlo o no haber participado. Eso lo sabrán los que organizan el premio, no creo que ninguna otra persona pueda responder esa interrogante.

Como lectura: fácil, ágil, cautivadora, por momentos trepidante y apasionada. La he disfrutado muchísimo y la recomiendo.

CARTA DE UNA DESCONOCIDA

de Stefan Zweig.

Compré este libro después de leer una reseña en goodreads. Me interesé en él, más que todo, por tratarse del género epistolar, que es algo en lo que ando inmerso en estos días.  He de decir que la edición que compré en Amazon es lamentable, con demasiados errores de impresión.

En cuanto a la obra en sí, creo que se trata de una carta muy extensa y por momentos repetitiva. No presenta artilugios innecesarios en la narración que se acopla a la época y lo melodramático del tema. Porque ha de ser dicho que se trata de una carta todo lo corta venas y melodramática que podría esperarse en una tragedia sentimental, publicada por primera vez en 1922 y con una trama que transcurre durante los primeros diez y ocho años del siglo pasado. La historia ha sido llevada al cine y la TV en múltiples ocasiones, desde 1948 hasta 2011.

Como lectura de entretenimiento en general, está bien. Para lectores en busca del drama sentimental del siglo XIX y principios del XX, es ideal.

SAPIENS. DE ANIMALES A DIOSES

de Yuval Noah Vesga.

Este último es, sin duda, de esos libros que levanta ronchas. Basta leer las revisiones y opiniones de los lectores para comprobar la veracidad de lo que digo. Antes de emitir alguna opinión sobre la obra, sería beneficioso repasar, muy brevemente, las credenciales de su autor:

“Yuval Noah Harari (1976) es profesor de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Se especializó en historia medieval e historia militar, pero tras doctorarse en Historia por la Universidad de Oxford, pasó al campo más amplio de la historia del mundo y los procesos macrohistóricos. Sus libros incluyen Special Operations in the Age of Chivalry, 1100-1550, The Ultimate Experience: Battlefield Revelations and the Making of Modern War Culture, 1450-2000, The Concept of «Decisive Battles» in World History y Armchairs, Coffee and Authority: Eye-witnesses and Flesh-witnesses, Speak about War, 1100-2000. Su libro Sapiens. De animales a dioses ha sido un éxito internacional que se ha traducido a treinta idiomas y ha vendido más de un millón de ejemplares.”

O sea, que algo sabrá sobre lo que escribe.

Regresando al libro, me ha parecido de lo más instructivo y, en cierto punto, revelador. Como dije antes, es un texto que levanta ronchas. Y cómo no serlo si echa por tierra los pilares principales de creencias, costumbres y, sobre todo, religiones, explicando los distintos fenómenos que aborda de una manera mucho más científica y constatable.

A pesar de tratarse de un libro especializado, emplea un lenguaje claro y fácil de entender. El autor consigue hacer un recorrido, nada aburrido, por la historia evolutiva del Homo Sapiens, que se dice fácil pero no creo que cualquiera consiga hacer algo así.

En fin, si te molesta que te demuestren que no hay un dios ni arriba ni abajo, o que los seres humanos somos el depredador más grande que ha existido nunca, o que el brutal y cruel trato a los animales por la industria alimenticia ha conseguido que vivamos más y mejor que nunca antes, o un millón de cosas más que, repito, pueden levantar ronchas, pues este no es tu libro. Por otro lado, si los cuentos de hadas no es lo tuyo y si te interesa el conocimiento sobre la evolución biológica, sin dioses ni arquitectos sobrenaturales, entonces te recomiendo Sapiens. De animales a dioses. ¡Un libro extraordinario!

Lecturas de Septiembre

Septiembre fue un mes movido en cuanto a lecturas. Siete fueron los títulos que leí durante ese tiempo y aquí les dejo mis comentarios sobre ellos por orden de lectura, no de preferencia, como se deducirá de las reseñas:

  • La sombra, de John Katzenbach.

El escritor norteamericano ya nos tiene acostumbrados (a todo el que lo ha leído más de una vez) a historias que atrapan y mantienen el pulso. La sombra no es una excepción. Stephen King señala en su libro, Mientras escribo, que Katzenbach presenta problemas en los diálogos. Yo, la verdad, no se lo noto casi, aunque si King lo dice debe ser cierto.

En general esta una novela de muy buen ritmo, con una trama de intrigas y una ambientación convincente (sobre todo para quienes conocemos bien la ciudad de Miami). Katzenbach es un maestro del thriller, de eso no quedan dudas. Una novela policiaca que disfruté y que recomiendo.

  • En defensa propia, de Mary Higgins Clark.

A diferencia del autor que mencioné antes, King cree que Higgins es excepcional en la construcción de diálogos y así lo deja plasmado en el mismo libro en el que habla de J.K. Sea como fuere, esta novela de la autora norteamericana, es extraordinaria. Una trama con intrigas y bastante atractiva a los amantes del género. Si acaso, por momento un poco lenta. Pero en general una muy buena novela negra que servirá de entretenimiento a cualquiera. Recomendada.

  • La noche en que pude haber visto tocar a Dizzy Gillespie, de Antonio Tocornal.

Por mucho esta fue mi lectura favorita del mes. De este escritor he leído todas las novelas que ha publicado que son cuatro, hasta donde yo sé. Esta es, según mi opinión una de las mejores que ha escrito (yo diría que comparte el primer lugar con Pájaros en un cielo de estaño, otra joyita). Se trata de una historia narrada en treinta y cuatro capítulos, que casi podrían haber sido treinta y cuatro cuentos perfectos y redondos, en los que un puñado de personajes estrambóticos sobrevive una bohemia parisina repleta de situaciones absurdas y alucinantes, pero tan reales como la vida misma. La noche en que pude haber visto tocar a Dizzy Gillespie es una novela honesta, entrañable y deliciosa que recomiendo sin la menor de las reservas.

  • Devoraluces, de Ángel Olgoso.

Este es un libro de relatos que a mí se me antojó más cercano a la poesía. Con una prosa detallada y muy precisa el autor hace alarde de lenguaje y oficio, haciendo que uno se convenza de que cada palabra y cada signo de puntuación fueron calculados y revisados en detalle hasta encontrar la perfección en la composición de las frases. Es un trabajo pulido, brillante.

  • El murmullo de las abejas, de Sofía Segovia.

No sé si la coincidencia sonora que encuentro entre el apellido de la autora y mi opinión sobre este libro sea casual o mal intencionado, pero a mí me pareció una novela que “agobia”. Melosa hasta la repugnancia, la historia de Simonopio y sus abejas no es más que un culebrón mejicano de media tarde. Habrá público para cosas así, por supuesto. Pero no soy yo. Lo siento por quienes aman esta novela, que no son pocos. Yo paso de ella y no se la recomiendo a nadie.

  • Los privilegios del ángel, de Dolores Redondo.

Este fue el primer trabajo publicado por la autora de la Trilogía del Baztan. Es, según creo, su trabajo menos acabado, aunque esto no signifique que se trate de una mala novela. Es solo que en este caso la novela queda muy floja en comparación con las otras que le suceden. Demasiada adjetivación, repeticiones y florituras innecesarias, además de una trama un poco endeble. No obstante, es bueno que, si les gusta esta autora, lean esta novela para que puedan comprobar la tremenda evolución que ha tenido su escritura.

  • Paula X y el ultimo policía de corazón puro, de Javier Joya Ponce. 

Las reseñas que había leído antes de comprar este libro lo alaban de manera superlativa y por ello esperaba encontrar una novelaza. En cambio, me he encontrado con una avalancha de cacofonías y onomatopeyas, aderezadas con casi cualquier error de estilo que pueda encontrarse en un libro. El tema que aborda, es bueno, y tiene sustancia, por supuesto. No obstante, el autor no sabe sacar provecho de ello y solo consigue que al leer la novela se tenga la impresión de que escribe por venganza o rabieta personal, sin tener en cuenta las reglas más elementales de la literatura. Hombre, que para resaltar que un personaje es un canalla existen infinidad de recursos que no tienen nada que ver con el mal uso de los signos de puntuación, las aliteraciones o el abuso de adjetivos, la mayoría de ellos peyorativos, para mayor desgracia. No se trata de cuestionar el lenguaje coloquial o barriobajero, se trata de cuestionar el abuso injustificado de ese lenguaje, el exceso de crudeza sin sentido y el mal gusto. Con eso se consigue el efecto contrario al que seguramente perseguía el autor. ¿Acaso nadie le ha dicho a este escritor eso de que en literatura decir menos es decir más? Por otro lado, la novela se anuncia como policiaca, pero en realidad no existe ninguna investigación policial en la trama, con excepción de una o dos escenas muy tímidas, todo lo demás se reduce a un matón desquiciado, un par de prostitutas con muy mala suerte y un puñado de pederastas. Todos ellos personajes incompletos, débiles, cansinos y planos. Paula X, más que una novela policiaca pareciera ser el borrador del guion de una película de bajo presupuesto de los años ochenta, estilo El vengador anónimo al que la vida le ha dado palos por todos lados y que además mata a sus anchas sin que se encuentre ningún tropiezo. Como decimos en mi país, un clavo de los peores. Lo siento, pero eso no es literatura.


Lecturas de agosto

Este mes me ha traído tres libros:

El primero,  Breve historia de la mitología griega, es un libro escrito por Fernando López Trujillo que hace un recuento breve, como solo podría hacerse, de la tremenda mitología griega. Es un libro para aprender. Muy bien escrito, sin demasiados adornos en el lenguaje, cosa algo difícil tratándose de lo que se trata y en fin, un ejemplar que disfruté muchísimo y que recomiendo a todo el que guste del conocimiento, la historia y la mitología.

Sobre Carrie, de Stephen King no hay mucho más que se pueda aportar. El escritor norteamericano es un genio en el misterio y, sobre todo, en hacer que las cosas que son imposibles parezcan posibles. Carrie es una gran novela, como todas las de King. Una mirada al lado oscuro de los seres humanos, a la parte mezquina y cruel de la adolescencia, a la absurda inflexibilidad de las religiones. Y todo escrito de una manera magistralmente aterrada.

Por último el libro de Dolores Redondo. La cara norte del corazón ubica a la subinspectora Amaya Salazar en un curso de capacitación con el FBI, tiempo antes de los sucesos narrados en la Trilogia del Baztán. Antes había visto las películas sobre la trilogía, pero no había leído ningún libro de esta escritora. La verdad es que me ha gustado mucho la tensión que mantiene durante toda la narración, las descripciones, el manejo del lenguaje, el estilo y la veracidad de los sucesos narrados, aun cuando tengan una abundante carga de misticismo y superchería. Es una novela que recomiendo sin miramientos, sabiendo que en un futuro próximo leeré algo más de la   creadora de tan enigmáticas historias.

Ya a la venta

EL ZORRO Y LOS SABUESOS

El detective Alex Ramírez y la psiquiatra forense Rachel Robinson están a cargo de aclarar un asesinato ocurrido en la ciudad de Miami. Dicho crimen amenaza con convertirse en el primero de una larga lista de ejecuciones si no se atrapa pronto al supuesto responsable. El asesino, con habilidad e inteligencia, parece jugar con la Policía a través de una serie de pistas verdaderas y falsas que va dejando aquí y allá sin otro objetivo que despistarlos para poder dar por finalizada su macabra tarea.

El libro trata sobre un buen puñado de temas que nunca envejecen y se mantienen vigentes a lo largo del tiempo: la violencia intrafamiliar y de género, la amistad, la desesperación, los límites a los que se enfrentan quienes nacen en entornos desfavorecidos, el trabajo policial y detectivesco, y quizás por encima de todo, las razones de la venganza y su justeza.

Muy pronto…

Este verano saldrá a la luz un trepidante thriller que pondrá a prueba los principios del mas suspicaz de los lectores.

El zorro y los sabuesos promete adrenalina, emoción, acción y crimen.

¿Te atreverías a entrar al juego?

Lecturas de julio

Cada mes les comparto mi opinión —de lector— sobre los libros que leo, y julio no será la excepción. Me dispongo, esta vez con cierta premura, a desvelar los pros y los contras, según lo veo yo, de cinco libros, o, mejor dicho, de cuatro, porque este mes releí El conde de Montecristo y de esa joyita no seré yo quien se atreva a agregar algo a estas alturas.

Empiezo la lista con un libro que me ha sorprendido y que me ha dado mucho placer leer: Las noventa habanas, de Dainerys Machado Vento. Se trata de un grupo de buenos relatos, algunos de ellos extraordinarios, en los que se narran, siempre desde el punto de vista de una mujer, hechos que tienen lugar en la capital cubana. En internet se puede encontrar algunas reseñas sobre este libro, siempre aludiendo al tema político, aun cuando insistan en que no es así. Yo prefiero hacer una lectura diferente de estos relatos. Para mí, más que cualquier otra cosa, este es un libro lleno de valentía y honestidad, algo que escasea entre los escritores de nuestro tiempo.

Son historias de niñas, adolescentes y adultas que, por momentos desgarran, mientras te arrancan una sonrisa, paradoja tan cotidiana en la realidad de mi país. Repito que se trata de un libro que desborda honestidad y que recomiendo cien por cien por lo descarnado, sincero y bien escrito. No se arrepentirán.

El segundo lugar de esta lista le corresponde a La desaparición de Stephanie Mailer, de Joël Dicker. Como suele ocurrir con las novelas de Dicker, la trama da giros en dos o más líneas temporales y propone un misterio a descubrir. Es una buena novela, sin embargo, debo reconocer que es la que menos me ha gustado de las tres o cuatro que he leído de este autor. Tal vez la culpa de ello recaiga un poco en su enorme extensión, aunque sospecho que hay algo más detrás de mi valoración. El final, por ejemplo, me pareció poco creíble. A pesar de ello, repito que es una buena novela, como todas las del autor sueco. Si se tiene paciencia y buena disciplina de lector, puede ser una buena elección. No obstante, si nunca antes has leído nada de Dicker, te recomiendo que empieces por otros títulos y dejes este para más adelante, cuando ya te hayas formado una opinión sobre el escritor.

Luego vino Rey Blanco, de Juan Gómez Jurado. Al parecer esta es la última —o la más reciente— entrega de la saga de Antonia Scott y Jon Gutiérrez, los personajes que se ha inventado el escritor madrileño, y que incluye los títulos Reyna Roja y Loba Negra. Libros que yo no he leído. La novela es entretenida, con muchísima acción desde el comienzo y con un lenguaje bastante bien cuidado, gracias al dios de la escritura, quien quiera que sea. El autor recurre a varios trucos del cine de acción de Hollywood, con lo cual crea un ritmo ágil, aunque demasiado comercial. Esta no será una «novela para recordar» o cuestionarnos ningún aspecto de nuestra existencia; aunque sí para disfrutar y entretenernos. Si te gusta el suspenso, la acción y el ritmo acelerado en la lectura, esta podría ser una excelente opción.  

He dejado para el final la novela que he calificado como revelación del mes, Isla de la juventud pinos, de Yunior Santana y Gilberto Reyes. No conozco a Santana de nada, ni de su obra, que consta de tres novelas, según creo; ni de ninguna otra cosa. A Gilberto, en cambio, lo conozco desde hace más de veinte años, cuando, en horas de trabajo y bajo seudónimo para que mi jefa de entonces no me descubriera, entraba en el grupo de chat del programa radial más famoso de la radio de Miami y participaba de las locuras que se inventaban Los fonomemecos. A Reyes lo he visto en diferentes facetas: en su carrera profesional como actor de tv, teatro y cine. También lo conozco como locutor de radio, conductor de un show estelar en la televisión, empresario, anfitrión y amigo, entre otras cosas. Pero jamás lo imaginé escritor, de ahí que una novela suya sea una revelación para mí.

Mediante un grupo de sucesos reales y otros ficticios, que tuvieron lugar entre octubre de 1962 y febrero de 2007, Santana y Reyes tejen a cuatro manos una trepidante historia que mantiene el pulso y atrapa el interés del lector durante toda la lectura, que se dice fácil, pero no lo es. No estoy seguro si la novela debería catalogarse como novela histórica porque el periodo en que transcurre la trama es relativamente reciente. No obstante, cumple con varios de los siete rasgos más característicos de ese género, según wikipedia:   

  • Sentido histórico de la época
  • Revitalización del pasado con una proyección pretendidamente realista
  • Carácter popular, entendido como el reflejo de la realidad social y los grupos que la forman
  • Preferencia por personajes cuya individualidad refleja un carácter medio o típico
  • Aplicación al presente al día de hoy
  • Incidencia del anacronismo que sea preciso
  • Condición crítica constitutiva del género, toda vez que encierra un conflicto entre historia y ficción, que conduce a una nueva forma de novela, la novela realista, encarnada según Lukács en Honoré Balzac.

En detrimento de la novela he de decir que adolece de cierta rigurosidad literaria, sobre todo en el estilo, y que la corrección que realizó la editorial o quien quiera que estuviese a cargo de esa tarea, si es que se hizo tal cosa, fue algo superficial y sin ninguna seriedad. Es por ello que tropezamos con erratas, reiteraciones, aliteraciones innecesarias y anglicismos que, de haber sometido el texto a un trabajo serio de corrección, podrían haber desaparecido y la novela hubiese terminado con el brillo que merece una historia como esa.

Señores editores, que no todo es corregir algunas tildes, cobrar y mandar a imprimir. Hay que trabajar un poco más y con mayor seriedad, que los lectores y escritores no somos idiotas.

Fuera como fuese y dejando de lado el mal trabajo de terceros, Isla de la juventud pinos es una historia que encierra una aventura excepcional y que, sin que me quepa la más mínima duda, es también una forma de venganza frente a una dictadura militar que ha cobrado muchas vidas, sueños y ganas de vivir. Es por esto que, al concluir su lectura, cerré el libro con una sonrisa de satisfacción. A todos nos hubiese encantado que los sucesos con que culmina esa historia hubiesen sido reales, al menos así nosotros, los cubanos, estaríamos seguros de no habernos «quedao dao».

Pero, ¿Quién quita que no haya sucedido como lo cuentan los autores? Después de todo, la magia de la ficción está en que el lector jamás sabrá si lo que lee es del todo cierto o no lo es en absoluto.

Lecturas de junio

Mujeres que no perdonan, de Camilla Läckberg, Escrito en sangre, de Federico Axat, La intérprete de cuerpos, de Anne Fraiser, Y Julia retó a los dioses, de Santiago Posteguillo, Historia viva, de Hillary Clinton. Estos han sido los libros que he leído durante el mes de junio. La verdad es que ninguno de ellos resultó ser excepcional, lo cual no me hace particularmente feliz. A pesar de una calidad promedio, merecen que se comente sobre ellos porque algo tienen de rescatable, unos más que otros.

Mujeres que no perdonan, de Camilla Läckberg. Esta novela resultó ser el libro más sorprendente del mes. Sin demasiados aspavientos ni pretensiones de ninguna clase, esta novela narra la historia de tres mujeres: Ingrid, Victoria y Birgitta, que en apariencias no tienen nada en común. No obstante, las circunstancias en las que vive cada una, las lleva a coincidir y planear el crimen perfecto. Fue una sorpresa porque no esperaba que detrás de una novela sencilla, con lenguaje común y sin alarde de ningún tipo, se escondiera una trama criminal elaborada con minuciosidad. Es una novela fácil de leer, entretenida y creíble. Nada demasiado sofisticado, como he dicho antes, pero se puede pasar un buen rato con su lectura.

Escrito en sangre, de Federico Axat.  Desde el punto de vista de la investigación criminal, la novela aporta mucho a quienes escribimos policiacos y thrillers. La trama es elaborada y por momentos ingeniosa. Pero falla en el lenguaje cargado de molestas florituras y adornos; en la excesiva extensión y, tal vez, en el final un tanto ambiguo. Por lo demás, si gusta de policiacos más o menos dinámicos, sin mucha finesa literaria pero entretenidos, esta puede ser una buena opción.

La intérprete de cuerpos, de Anne Fraiser. Esta es una novela a la que le sobra la mitad. Para mayor desgracia, la primera mitad. Me resultó un suplicio leer esa primera parte y estuve a segundos de dejarla por incorregible, pero esa absurda disciplina de lector me obligó a continuar hasta que, por fin, la novela cobró sentido y se volvió interesante. Si logras pasar ese primer 40% o poco más, descubrirás una novela policiaca bastante dinámica y entretenida. Incluso buena. Pero eso sí, has de pasar la gran prueba del primer 40% más aburrido del mundo.

Y Julia retó a los dioses, de Santiago Posteguillo. Esta resultó ser la mayor decepción del mes. Ya había leído la anterior novela de la saga de Julia Domna, Yo Julia. Me pareció estupenda porque me encantan las novelas históricas y porque la Roma antigua es siempre un tema muy seductor y apasionante. En aquella ocasión noté algunos fallos literarios, pero la historia que se narraba me hizo perdonar cualquier debilidad, sobre todo en el estilo, por más evidente que estas fueran. Esta segunda novela sobre la emperatriz romana es más de lo mismo: una extraordinaria historia, novelada de manera bastante mediocre, por desgracia. Es una pena que lo que podría haber sido una novela superlativamente genial, terminara siendo un novelón para, como dijo un amigo escritor cuando le comenté sobre ella, un público al que no le interesa la manera en que se cuenta una historia. Por desgracia he leído muchos libros mal escritos y sé que abundan mucho más de lo que deberían. Pero cuando ese fenómeno aparece de la mano de una historia magnifica, no puedo mirar al otro lado. Es verdaderamente una pena.

Historia viva, de Hillary Clinton. Acá no hay mucho que decir desde el punto de vista literario. Esta es una autobiografía bastante interesante de una de las mujeres más influyentes, controversiales y extraordinarias de Estados Unidos, sin que importe la aversión o simpatía política que cada quien sienta por ella. Es una autobiografía reveladora, al menos para mí lo fue. Descubrí con su lectura aspectos que no conocía de la vida de la ex Primera Dama y que hicieron que, de alguna manera, mi opinión hacia ella se viera afectada. Si te interesan las biografías de políticos y Hillary Clinton es alguien que llama tu atención, te recomiendo leer Historia viva. Tal vez te ocurra como a mí y descubras algunas cosas que jamás hubieses sospechado de una de las mujeres más relevantes de nuestro tiempo.

Lecturas de mayo

Quienes leen esta sección con regularidad habrán adivinado que lo que escribo aquí no es, ni de cerca, una reseña, una crítica o un profundo análisis literario de los volúmenes que pasan por mis manos. Es, eso sí, una opinión muy personal, enfocada mayormente en el placer que me han producido dichas lecturas, o en el desgano que han provocado, según sea el caso. El criterio de un lector, creo yo, es algo muy subjetivo que no tiene nada que ver con la buena o mala literatura, si es que tal cosa existe.

Aclarado este punto vamos a mi valoración personal de los títulos que leí durante el pasado mes.

El nombre de la rosa, de Umberto Eco.

Esta es una novela monumental, una obra colosal. La leí por primera vez hace treinta o treinta y cinco años. En aquella época y con aquella edad, me pareció de lo mejor. Luego he visto la película varias veces (muy buena también). Esta vez decidí releer la que considero la mejor novela de Eco y elegí el formato de audio libro porque me permite escuchar mientras trabajo en otras cosas.

¿Qué decir de El nombre de la rosa?: policiaco, historia, intrigas, crímenes, misterio, detectives, libros, cultura, lenguaje. La novela lo tiene todo. Algo debo aclarar, a quien no sea un asiduo lector le recomiendo otros títulos porque esta podría resultarle demasiado larga y densa si no se tiene buen hábito de lectura y cierta disciplina.

Trigo Limpio, de Juan Manuel Gil.

Decidí leer Trigo Limpio después de ver el comentario favorable que le dedicó un amigo escritor que cuenta con bastante buen criterio. Sin embargo, esta vez mi opinion no coincide con la de mi amigo.

Esta novela ganó el premio Biblioteca Breve 2021 y ha sido publicada por Planeta. Su versión audio libro fue narrada de una forma demasiado aparatosa y, tal vez, esto sumó para que me gustase menos. Las comparaciones que utiliza el autor durante casi toda la novela resultan melosas. Las voces de algunos personajes son poco creíbles, a pesar del intento por justificarlo al final. Algunos diálogos suenan demasiado artificiales. En cuanto a la historia, creo que carece de sentido, de norte. Es un argumento difuso, según lo veo yo. Tiene cosas que rescatar, por supuesto. El estilo no está mal y la idea de entretejer la historia con una especie de guía de escritura de una novela es plausible. Aunque esto puede ser tanto favorable como no porque con este recurso el autor le da al lector las herramientas para encontrar los fallos de su propia novela.

En general me pareció una obra pretenciosa, pero lo más seguro es que esté equivocado. Lo mejor sería que tú, que lees esto, buscaras el libro y sacaras tus propias conclusiones.

Nada, de Carmen Laforet.

El prólogo de Vargas Llosa, en la edición que poseo, publicada por Modern Libary Classic, sin lugar a dudas es muy esclarecedor. Lo leí al finalizar el libro y no antes, como se debería hacer. Es cierto que Nada tiene un gran mensaje, más presente en lo que no se dice que en lo que sí. Es cierto que el estilo es de lo mejor que uno encuentra. Es cierto que, habiendo sido escrita cuando lo fue, la novela pudo ser una de las mejores del momento. Pero decir, hoy, Nada no me dijo nada, o casi nada, que no es lo mismo, pero es igual.

A ver, intentemos aclarar las cosas: la novela es impecable en todos los sentidos técnicos y estructurales (no voy a detenerme en eso). Lo que me queda incómodo es la historia (vuelvo yo con lo de la historia). Son muchísimas páginas opresoras, angustiantes, locas, miserables, hambrientas, sucias, desquiciadas, reprimidas, abusadas y abusadoras para que al final no pase nada.

El título no podría ser mejor.

La paciente silenciosa, de Alex Michaelides.

Esta es una novela típica del genero thriller o suspense. Es una historia bien contada que en todo momento atrapa la curiosidad del lector y lo mantiene alerta (al menos a mí me sucedió así). Las historias paralelas que en un momento dado coinciden es siempre un recurso efectivo. En su novela el autor britano-chipriota consigue muy bien dicha efectividad. El final sorprende, aunque he de advertir que se “descubre” muchas páginas antes de la última. Quizás ese sea uno de los puntos en contra de la novela que, por tratarse de un suspense debería haber sido más difícil descubrir el fondo de la historia criminal. Pero en general vale la pena leerla, según creo.

Un dato curioso es que Alex Michaelides pasó veinte años llamando a las puertas de productoras de cine y tv para ofrecerle los guiones que escribía sin que la mayoría o ninguna le hiciese caso. Sin embargo, con La paciente silenciosa (The silent patient) las productoras se pelean los derechos audiovisuales. El escritor terminó eligiendo a la productora de Brad Pitt, y la novela, según he leído, muy pronto será llevada al cine. ¡Muy bien por él!

El libro del día del juicio final, de Connie Willis.

He dejado este título para el final por ser el que más he disfrutado.

En la portada de la edición que yo leí aparece una cita del diario El País: “Nadie, salvo Katherine Neville, ha dominado como Connie Willis el thriller histórico”. Y en la contraportada aparece la siguiente nota de Miguel Barceló: “Una de las mejores y más inteligentes voces de la literatura especulativa moderna”

Lo cierto es que la novela me ha atrapado de principio a fin, a pesar de su gran extensión. Es, como muy bien señala el diario español, un thriller histórico con una historia magnifica. Bueno, lo de magnifico se lo he puesto yo porque me gustan las novelas históricas y los thrillers. Por si fuese poco, tengo fascinación con la Edad Media por lo que no ha de extrañar que me deje seducir por una novela como esta. Más allá de mi predisposición a aceptar el libro de Willis, la historia es muy buena. Por ser tan extensa, creo yo, en algunos momentos peca de redundante. Como si se estancara la historia y no pasara nada. Ya está, lo dije, que tampoco se trata de no verle los defectos a los libros que nos gustan.

En general es una buena novela, según mis estándares y mis gustos medio raros. Las descripciones no podrían haberse escrito mejor. Uno cree que “camina” junto al personaje por la Inglaterra medieval. La trama mantiene en todo momento el suspenso en un pico alto.

Es muy interesante el hecho de que esta novela, habiéndose publicado por primera vez en 1992, recree en la época actual (2054 dentro de la historia) una cuarentena a causa de un virus y haga mención a una pandemia que azotó al mundo algunos años antes, con detalles tan claros que tal parece que habla de la crisis por el Covid19. Imagino que se trate de una de las premoniciones que en raras ocasiones tenemos los escritores.

Hay algunos libros que uno cierra sabiendo que al día siguiente no recordará nada de cuanto leyó. Libros con historias insulsas y personajes blandos que pasan de largo sin dejar ninguna marca en nuestra memoria de lector. Otros, en cambio, nos provocan una sensación de añoranza apenas leemos la palabra FIN. Esos son los libros con historias capaces de convertirnos en cómplices y con personajes que extrañaremos durante algún tiempo y recordaremos durante un periodo mucho más largo.

Según mis estándares como escritor, pero sobretodo como lector, esos últimos son los buenos. El libro del día del juicio final, de Connie Willis. Es uno de ellos.

Lecturas de abril

Abril me trajo libros muy peculiares, algunos algo difíciles de comentar y otros no tanto.

Fueron cuatro los ejemplares que durante este mes sumé a mi biblioteca:

La novela del sueco Mankell es un verdadero thriller que cuenta con todas las características propias del género. Además, presenta matices propios de la literatura escandinava que no podrían pasársele por alto al lector observador. Con una trama compleja y muy bien narrada en 235 páginas, el escritor nos presenta al inspector Wallander (demasiado estereotipado, he de apostillar), quien deberá resolver un doble asesinato que ha dejado como única pista la última palabra pronunciada por una de las víctimas “extranjero”. Una buena novela policiaca que cubre problemas sociales presentes en casi cualquier sociedad del mundo moderno.

Por su parte, Yo, Julia, que le mereció a su autor el premio Planeta 2018, es una delicia de novela histórica.704 páginas impresas o 24 horas y 59 minutos de lectura en audiobook, que cualquier amante del genero disfrutará desde la primera estrofa hasta las notas históricas con que culmina este extenso, pero magnífico libro. Julia Domna, la mujer de origen sirio que alguna vez existió, y tal vez, “gobernó” el imperio romano, convirtiéndose en la más poderosa todas las augustas que existieron antes y existirían después de ella, se presenta de forma muy convincente en esta novela que narra su ascenso al poder durante años de rebelión y gran violencia. Una historia fascinante, épica, cautivadora. Un personaje admirable. Una novela recomendable.

Nada es considerada por algunos como una obra que merece ocupar su lugar como una de las mejores novelas europeas del siglo XX. No obstante, debo decir que me ha resultado un pelín densa, sobre todo el principio. Más tarde he conseguido tomarle el pulso e interesarme más por la historia. Sin embargo, ha sido uno de esos libros que me ha tomado más tiempo de lo habitual, y no conseguí terminarlo en abril. Por ello, hablaremos de esta novela en mayo, que es cuando con seguridad lo terminaré.

Por ultimo tenemos Yo, emperador, de Alejandro Lámbarry. Esta es una novela peculiar: escrita (desafortunadamente) en segunda persona, se convierte en un reto o un riesgo porque casi siempre el “sonido” de la prosa distorsiona demasiado cuando se elige un narrador en segunda persona. A título personal creo que comunicar de esa manera es un error en el uso del lenguaje. O sea, hablar de uno mismo como si se tratase de otra persona (…Fuiste a la casa de tu madre porque querías verla antes de irte del país. Estabas preocupado por la manera en que reaccionaría. Tu madre, en cambio, te dio un beso en la mejilla y te deseó suerte…) Una manera horrible de hablar cuando en ese ejemplo “tu” eres tú mismo.

Es cierto que otros autores han escrito grandes obras utilizando el narrador en segunda persona. Carlos Fuentes, por ejemplo. Pero este no es el caso.

A pesar de ello, la novela está bien narrada y el estilo es limpio. La historia no me cautivó demasiado, a pesar del esfuerzo del autor por representar las luchas internas del ser humano a través de la práctica de un absurdo deporte, y el guiño a la historia de los emperadores romanos no tiene mayor relevancia para mí. Como lectura rápida de una novela más o menos entretenida, está bien.

Pero no olviden que todo esto no es más que impresiones personales sobre mis lecturas. No tomen nunca a pie juntillas lo que aquí escribo. Mejor fórmense su propio criterio y lean estos y otros libros, lean mucho, lean con ansias. Luego, tal vez, se animen a compartir su experiencia conmigo y con el resto de los lectores de Media Rueda.

En Media Rueda celebramos el dia del libro

Si algo nos gusta en Media Rueda, son las historias. Hoy, 23 de abril, se celebra el día internacional del libro y, como es de esperar, no podíamos pasar por alto esta fecha sin rendir nuestro pequeño homenaje al mejor invento del hombre y al método más efectivo para contar historias, el libro.

Como dijo Jorge Luis Borges: “De los instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Solo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”.

¡Feliz día del libro!