Un nuevo retoño, una vuelta más de la media rueda.

Es 29 de marzo y, a las 8:23 de la mañana, en un hospital frente al mar, en Miami, nació Valentina, mi primera nieta. Quien haya vivido la experiencia sabrá lo que se siente al convertirse en abuelo por vez primera, quien no, tendrá que esperar porque yo no sabría explicar las emociones.

En un momento extraordinario y con condiciones inusuales en estos casos, fuimos testigos de la llegada al mundo de una niña preciosa. Mediante una llamada en conferencia pudimos verla nacer, y comprobar que, en un segundo y con 7.5 libras de ternura, la media rueda giraba un grado más.

Estoy muy orgulloso de la vida que vivo y la familia que he creado. El legado Alfonso acaba de dar su más reciente retoño y yo, convertido ahora en abuelo, no podría estar más feliz.

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